CANNABIS, ¿CULTIVO TERAPÉUTICO O NUEVO NEGOCIO DE LA MEDICINA MERCANTILIZADA?
Diario El Campesino - Resistencia
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Desde hace tiempo que, primero en voz baja y de manera clandestina, se habla de ciertas propiedades terapéuticas del cannabis de uso medicinal. Que la epilepsia, que el cáncer, lo cierto es que decenas de miles en argentina, y millones en el mundo consumen el "aceite de cannabis" Cada día se abre un poco más la mente dejando caer el estigma de que cannabis es sinónimo de droga maligna y de delito. A tal punto que la medicina ya no la rechaza como "medicina alternativa" que ahora, y por ahora, dicen, alivia en algo los padeceres de los enfermos.

No todas las experiencias humanas son un calco. Habrá quienes puedan afirmar, y con razón que el consumo del aceite no ha producido en ellos cambio alguno. Mientas que otros expresarán que les ha cambiado la vida.

Tiene mucho que ver lo psíquico. La fe. Sin lugar a dudas que en situaciones de crisis aferrarse a una esperanza hace que por ahí ésta se concrete con mayor intensidad que si solo ingerimos algo por imposición o insistencia, pero sin convicción.

Ya hay paises que legislaron sobre el cultivo del cannabis medicinal, pero la mayoría todavía no. En Argentina la lucha de las madres, como casi siempre son las mujeres las que dan batalla, impulsan la legalización del cultivo personal o familiar con fines medicinales. Obviamente que cuentan con la oposición de una sociedad pacata a la que le resulta imposible separar el flagelo de la drogadicción de las propiedades medicinales de una planta.

HAY UN RIESGO

Sin dudas, en la medida que se difundan los beneficios del cannabis para la cura o disminución de padeceres que producen ciertas enfermedades, la industria farmacéutica va a entrar en juego. Entonces, lo que hoy cuesta $ 100 va a pasar a costar $ 10.000 o varias veces más.

Vaya como ejemplo de lo que es el comercio de las enfermedades que cierta droga para mitigar los efectos del cáncer, cuesta hoy $ 248.000 cada aplicación que debe hacerse con intervalos de 21 días.

En consecuencia, la lucha debe darse para evitar la concentración que ya se está dando en otras latitudes.

En el artículo que sigue veremos como la avidez de quienes ven todo como negocio, incluída la posibilidad de cura o muerte, ya están blandiendo sus garras sobre el monopolizar el uso del cannabis con fines medicinales. Si prosperan, pasará lo mismo que con el resto de las drogas que se usan en enfermedades con alto riesgo para la vida.

Cannabis terapéutico, el «nuevo oro» de los cultivos

Las aplicaciones médicas del cáñamo llevan a los países a actualizar sus leyes y abrirse a un mercado en expansión

Seguramente no le diga nada que un medicamento, una crema o un inhalador esté hecho a base de los principios activos THC, CBD o CBN. Pero todos forman parte de un mercado multimillonario en plena expansión y provienen de la misma planta: el cannabis. Cuando Reino Unido ha empezado a recetar medicamentos a base de la planta, Israel, Alemania, Portugal o algunos estados de EE.UU. han visto ya el filón y están apostando por su cultivo para fines medicinales.

«El precio del cannabis es muy alto y existe un alto gasto de entrada en el negocio, pero desde luego es mucho más rentable que cualquier otro cultivo tradicional. Mira a cuánto se vende el kilo de tomate», explica Stefan Meyer, director general de Phytoplant, una de las pocas empresas en España con licencia para el cultivo e investigación del cannabis. Porque, aunque autorizadas casi a cuentagotas, existen en el país 20.000 hectáreas de cultivoslegales y blindados destinados únicamente a la investigación para fines médicos de la planta. De las cuatro empresas que trabajan con ella, solo una (Alcaliber), tiene el permiso de la Agencia Española del Medicamento para exportar, y así lo hacen con el 93% de su producción. «En este momento en España el cannabis no tiene ninguna salida», asegura Meyer.

España se rige por la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes de la ONU, redactada tres años antes de que se demostraran los beneficios del THC, lamenta Meyer. El texto, que pretendía limitar los posibles usos ilícitos de la marihuana, prohibía la explotación del cannabis salvo en casos excepcionales de investigación y uso médico. Ahora en el sector se quejan de que es una norma muy restrictiva. Cada vez más países están desarrollando su propia legislación. «Se empieza a notar que hace falta actualizar las reglas del juego», dice Meyer.

Cada vez más explotaciones

Israel, tras un largo proceso regulatorio, inauguró hace apenas unos meses la mayor plantación de cannabis para uso médico del mundo: unos 90.000 metros cuadrados de superficie para producir 80 toneladas al año de cáñamo. Portugal, que hace unos meses legisló a favor de la distribución de medicamentos a base de cannabis, tiene en marcha desde el año pasado una plantación de 10.000 metros cuadrados a las afueras de Coímbra, gestionada por la multinacional Tilrey y apoyada por el gobierno luso. Y en Alemania, en donde el año pasado se flexibilizó la prescripción de estos fármacos, también se creó una agencia estatal del cannabis para centralizar el control de los cultivos. Líbano, por su parte, legalizará estas plantaciones después de que la consultora McKinsey sugiriera la actividad como una oportunidad para impulsar su maltrecha economía.

El gasto en cannabis legal en todo el mundo llegará a los 57 mil millones de dólares en 2027 (unos 49 mil millones de euros), según las proyecciones de la consultora Arcview Research. De esa cifra, el 33% del gasto corresponderá solo al uso terapéutico, un mercado en el que Europa será líder frente a EE.UU. y Canadá, que tendrán más cuota en el uso recreativo. «Alemania se ha posicionado como líder del mercado europeo de cannabis medicinal y se espera que Italia ocupe el segundo lugar con 1.2oo millones de dóalares en ventas para 2027», decía un informe de la firma el año pasado. Bélgica, Croacia, República Checa, Finlandia y Polonia eran otros de los países con más potencial en el mercado, según el informe. Hay cerca de una treintena de países legislando su uso terapéutico, aunque estas estimaciones también incluyen la proyección para el cannabis de uso recreativo.

La apertura de las legislaciones estatales y las estimaciones económicas no han pasado desapercibidas para algunas multinacionales. Constellation Brands, propietaria de la cervecera Corona, invirtió 4.000 millones de dólares en la productora canadiense Canopy Growth Corp. Con esta inversión, la mayor hasta la fecha en el sector del cannabis, la firma demostraba su creencia en la «tremenda oportunidad de crecimiento» que representa este mercado.

Sin embargo, globalizar el negocio del cannabis medicinal hoy aún es complicado. Cada país está imponiendo sus propias reglas: «La decisión de Líbano no sé si es la solución porque quizá luego no pueda exportar. En Alemania, por ejemplo, han establecido condiciones de filtrado de aire y de calidad muy concretas, y si no lo cumples no puedes exportar», dice Meyer.

Reconvertir cultivos

En España se dan las condiciones de temperatura idóneas que requiere la planta. No es exigente con la calidad del suelo y sí con las condiciones de luz, por eso en el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Castilla y León creen que es «interesante» como cultivo alternativo. «Podría ser una alternativa a la remolacha, que está perdiendo valor y rentabilidad», dicen desde la institución.

En España existen 120.000 consumidores de cannabis terapéutico, según las estimaciones del Observatorio Español de Cannabis Medicinal. «Los pacientes no tenemos acceso, estamos comprando el cannabis en el mercado negro, con inseguridad jurídica y sanitaria», dice su presidenta Carola Pérez. El Observatorio apuesta por la creación de una agencia estatal del cannabis, auditorias a los productores y favorecer la competencia para que bajen precios. «Ahora están carísimos. El sativex (contra la esclerosis múltiple y el único fármaco aprobado en España) cuesta unos 510 euros a la semana».

DEBEMOS ESTAR ALERA

No permitir que se legisle para que unos pocos lucren con el dolor de millones. No será sencillo, porque el lobby que es capaz de hacer la gran industria colocando montañas de dinero en las mesas donde se tomen las decisiones arrasan generalmente con la racionalidad y las mejores intenciones populares.

Pero habrá que dar batalla al riesgo de ser estigmatizados y hasta condenados a sabiendas que no darla costará miles y miles de vidas, además del costo enorme para, especialmente la salud pública, que debera oblar millones y millones para atender a una pequeña porción de pacientes que son los que puedan llegar a demandar el uso de una medicina que puede ser producida a bajo costo si se evita la monopolización que ya ha transformado la saludo en uno de los negocios más rentables y viles del pleneta.


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