DOS MALAS NOTICIAS...
Diario El Campesino - Resistencia
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El mundo, influido fuertemente por el capitalismo exacerbado, que se da en llamar neoliberalismo, aunque es muy opinable que sea la denominación apropiada para un modelo económico que poco tiene de liberal y menos de nuevo. Es el modelo que privilegia a los sectores minoritarios de las distintas sociedades que logra penetrar, y que dada su naturaleza dispone de enormes recursos que le permiten ponerse por encima de cualquier realidad y pintarla mediáticamente para hacerla comprable por los pueblos que serán sus víctimas, genera las más odiosas inequidades como acciones criminales contra la salud y la vida de los mismos.

En estos días disponemos de dos noticias que pintan como se conduce el poder real frente a sus intereses y los de las mayorías.

Una que dice "Denuncian censura a dos ingenieros que disertarían sobre agroecología", hecho que se habría dedo en la ciudad de Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos.

La segunda anuncia bajo el título "Aprueban un nuevo maíz de Monsanto, tolerante a glifosato y resistente a insectos" anuncia otro triunfo de la multinacional que está por encima de sociedades y pueblos.

Respecto de la censura, no es el primer ni único caso. Aquí en el Chaco recordamos la bochornosa jornada protagonizada por el interés en la misma por parte del intendente de La Leonesa, y empresarios del sector arrocero por impedir una charla sobre agrotoxicos del reconocido científico, doctor Andrés Carrasco. Una especie de grotesco protagonizado por voraces, brutos, e ignorantes contra un hombre de ciencia reconocido mundialmente.

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PROHIBIDO HABLAR SOBRE AGROECOLOGÍA

El caso de Gualeguaychú ha sido menos violento en el sentido de lo físico. Pero sí brutal en lo intelectual, lo ético, democrático y racional.

La crónica lo descirbe así: Federico Otto y Maximiliano Nissero son ingenieros agrónomos y habían sido designados por el equipo del Plan de Alimentación Sana, Segura y Soberana (PASSS) para participar de la Semana de la Enseñanza Agropecuaria, organizada por el Instituto Agrotécnico. Con su ponencia, dirigida a los estudiantes y la comunidad educativa, iban a dar un panorama sobre la agroecología en Gualeguaychú.

El viernes 3 de agosto recibieron un correo electrónico donde el Consejo de Administración les comunicaba que habían “tomado la decisión de retirarlos del programa” ya que sus integrantes “no están de acuerdo en el accionar ni en los mensajes que el PASSS dicta”. Además se deja claro que “no vemos apropiado que dicho programa sea presentado a los alumnos que en poco tiempo serán actores directos del mundo rural”.

Esta decisión deja a los alumnos sin posibilidad de conocer los alcances que estas nuevas técnicas de producción tienen y de lo que sucede en Gualeguaychú con la agroecología. Este hecho generó gran preocupación dentro de los integrantes del PASSS y de las autoridades municipales que anunciaron la realización de una conferencia de prensa para explicar la situación.
Hasta ahí la notica en los medios que deja claro que no existe interés en que se difundan prácticas agroecológicas que, por supuesto, no tienen origen en la gran industria. Y que no hay argumentos, del lado de los negadores, para debatir las bondades de un modelo y otro.
Sirve la noticia para tomar nota de la parcialidad y poco apego a la libertad que practica el Consejo de Administración del Instituto Agrotécnico. Además del desprecio por la capacidad de discernimiento de los estudiantes en escuchar distintas ponencias, y formar sus propias convicciones. Acostumbrados quizás a la educación "alcancía" que deposita en el cerebro de los alumnos los conocimientos previamente concebidos y elaborados por otros.
PERMITIDO NUEVO MAÍZ DE MONSANTO
Mientras por un lado se prohibe la palabra y la difusión del conocimiento, por otro se permite, y en gran medida se impone, el consumo de aliimentos genéticamente modificados, sobre los que hay una enorme cantidad de pruebas que indican nocivos para la salud.
Y se prohibe la palabra, justamente para que no se difunda el conocimiento sobre los daños que provocan productos cuya manipulación tiene como objetivo central la concentración del poder y de las utilidades en pocas manos. No es novedad que Monsanto está por encima de la mayoría de los gobiernos del planeta, y que sus objetivos no son altruistas.
Veamos que dice esta noticia bajo el título Aprueban nuevo maíz de Monsanto, tolerante a glifosato y resistente a insectos.
Tiene apilados tres eventos biotecnológicos que le conceden resistencia a ataques de lepidópteros y cpleópteros, como el gusano del maíz. Es el cuarto maíz que se aprueba este año.

La Secretaría de Alimentos y Bioeconomía del Ministerio de Agroindustria publicó este martes en el Boletín Oficial la Resolución 61/2018 mediante la cual aprobó la venta de un nuevo maíz genéticamente modificado en Argentina.

Se trata de un híbrido desarrollado por Monsanto que contiene tres eventos biotecnológicos apilados que le confieren tolerancia a aplicaciones de glifosato, y resistencia a ataques de plagas de lepidópteros y coleópteros.

Entre estos últimos, el gusano cogollero del maíz, una de las principales amenazas que tiene el cultivo en la Argentina.

Características

Concretamente, lo que autorizó el Gobierno es “la comercialización de la semilla, de los productos y subproductos derivados de ésta, provenientes del maíz MON-87427-7 x MON-89Ø34-3 x MON-88Ø17-3 (OCDE), y de toda la progenie derivada de los cruzamientos de este material con cualquier maíz no modificado genéticamente, solicitado por la firma Monsanto Argentina SRL”.

A esta determinación se llegó luego de los análisis científicos de rigor llevados a cabo por la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (Conabia) y por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), que determinaron que no hay riesgos para la salud y el ambiente de liberar este híbrido para su siembra en el país.

Antecedentes

Se trata así del cuarto maíz que aprueba este año: en mayo se le había autorizado otro híbrido a Monsanto y, en marzo, uno a Syngenta y otro a Dow Agrosciences.

Es, además, la 29° semilla de este cultivo que se avala en la Argentina, desde que en 1998 se aprobó la primera con resistencia a lepidópteros, según consta en la página web de Agroindustria

Hasta aquí la segunda mala noticia. Obsérvese como los organismos publicos avalan y determinan, sin el mínimo rigor científico que "no hay riesgos para la salud y el ambiente" en la utilización del producto para su comercialización en el país, mientras se prohibe hablar de prácticas agroecológicas no compatibles con los intereses de la industria concentrada.

Respecto a la afirmación de que "no hay riesgos para la salud y el ambiente" sugiero la lectura del libro "Semillas Peligrosas: las mentiras de la industria y los gobiernos sobre lo que comemos" de Jeffrey M. Smith en el que se describen las peripecias del científico húngaro Árpád János Pusztai por dar a conocer sus conclusiones sobre los daños que producen a la salud los alimentos provenientes de orgnismos genéticamente modificados.

Felizmente, y aunque llevará tiempo el esclarecimiento, está en franco aumento en las sociedades la toma de conciencia del valor de la salud y que ese valor debe ser protegido de los intereses desmedidos, voraces y criminales de unos pocos poderosos que manipulan gobiernos y prensa. Este aumento de las convicciones irá ganando terreno en la medida que los consumidores privilegiemos el consumo de productos naturales provenientes de fuentes que no usen venenos para acumular más dinero a costa de la salud y la vida. Y esto tiene que ver con el necesario apoyo a la Agricultura Familiar que es la que garantiza alimentos sanos y precios justos. Depende de nosotros.


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