CRISTIANO RATAZZI, OLI-GARCA SI LOS HAY. AÑORA LA ARGENTINA DE HACE 80 AÑOS
Diario El Campesino - Resistencia
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Dice que estábamos entre los cinco países más importantes del mundo. No explica para quién y para que. Es inmoral la búsqueda es un estado pequeño al servicio de la minoría a la que se pertenece, descartando el desarrollo social. Lo que deviene en un desarrollo concentrado y el resto esclavos, como hace 80 años.

Lo que Ratazzi añora es la esclavitud. Como añoran muchos imperios los tiempos de las conquistas en que sometían a los pueblos "descubiertos" y los obligaban a entregar sus cortas vidas en las minas y los campos para llenar los barcos con las riquezas que saqueaban sin ningún pago mayor que algo de agua y comida para que vivan unos 20 o 30 años como fuerza de trabajo.

Ratazzi tendría orgasmos infinitos si volviera atrás el tiempo al tiempo de los no derechos. Al tiempo de las jornadas sin tiempo; al tiempo de los despidos a latigazo o bala.

Ratazzi se expresa con orgullo como un hombre de clase. Como un inmigrante con derecho por color, por dinero, por insensibilidad, por prepotencia, por creer que haber hecho fortuna haciendo puré con gente, para él inferior, y con un estado a tiro de soborno que exprimió impúdicamente, supónese un iluminado.

La locura de confundir explotador, individualista insensible, con ser humano, además inteligente.

Dice Ratazzi desde su ignorancia que pretende ser ilustrada, que hace 80 años eramos potencia. Quién esto escribe tiene memoria de algo más que 65 años, y si el Ingeniero Ratazzi no se molesta quiero desmentirlo 100%. Porque de lo que no tengo memoria propia, tengo lo que me transmitió mi padre, inmigrante también, pero no de la estirpe de Ratazzi.

Hace 80 años eramos tanto más agroexportadores de productos primarios que hoy. Las pequeñas industrias que había eran compradas por los ingleses y desmanteladas. Los trabajadores tenían derecho a trabajar en lo que se les ordenara. Sin horario, sin descansos, sin vacaciones, sin licencias, sin derecho a cobro por enfermedad, de pié, de rodillas o como mejor rindieran. Con prohibición de sindicalización, ni protesta alguna, cosa que era reprimida con violencia a costo de vidas.

Y, sí. Eramos competitivos. Nuestros productos tenían costos mínimos como algo de pan y agua y un poco más por trasnportes y acondicionamiento.

Entonces, Como dice Ratazzi, "eramos potencia"

¿Quienes "eramos potencia"?

Unos cuantos esclavistas explotadores como los que sueña para sí Ratazzi, mientras el pueblo penaba su esclavitud entre la impotencia de no tener estado, ni derechos, ni patria.

Así transcurrimos décadas de esas que Ratazzi reivindica, en las que el gobierno pasaba de mano en mano de la mano del fraude para que no surja ningún atisbo de democracia que vaya a darle a los anarquistas y socialistas alguna posibilidad de terciar en el poder.

Eramos potencias, según Ratazzi, y muchos de los oligarcas que hoy gobiernan. Pero "eramos potencia" un 1%; 2%. El resto solo poníamos el trabajo y la vida para que esa minoría "sea potencia".

Y a eso apuntan hoy con este nuevo viejísimo modelo salvaje de explotación y miseria. Por eso Ratazzi apoya a Macri con fervor casi homicida para quienes se oponen al regreso a aquella potencia para pocos.

Y ese fervor homicida se potencia ante la sola posibilidad que pueda volver un gobierno que tuviera algún tinte del que encarnara Perón allá por el 43 cuando ocupara sucesivamente el Departamento de Trabajo, la Secretaría de Trabajo y Previsión, el Ministerio de Guerra y la Vicepresidencia de la Nación. Desde los que tomó medidas para favorecer a los sectores obreros y hacer efectivas las leyes laborales, muchas propuestas por el socialismo pero cajoneadas por la oligarquía. Impulsó los convenios colectivos, el Estatuto del Peón, los tribunales del trabajo y la extensión de las jubilaciones a los empleados de comercio.

Estas medidas fueron como oxígeno para el movimiento obrero asfixiado por la miseria y la inhumana explotación, y por supuesto, el repudio de los sectores empresariales, los Ratazzi de entonces, y del embajador de Estados Unidos Spruille Braden, por lo que se generó a partir de 1945 un amplio movimiento contra el peronismo.

Se presentó como candidato a Presidente en las elecciones de 1946 y resultó triunfador. Tiempo después fusionó los tres partidos que habían sostenido su candidatura para crear primero el Partido Único de la Revolución y luego el Partido Peronista; tras la Reforma Constitucional de 1949, fue reelegido en 1951 en las primeras elecciones con sufragio universal de mujeres y varones en Argentina. Además de continuar con sus políticas en pos de favorecer a los sectores más postergados, su gobierno se caracterizó por implementar una línea nacionalista e industrialista, sobre todo en lo tocante a la industria textil, siderúrgica, militar, de transporte y comercio exterior. En política internacional sostuvo una tercera posición ante la Unión Soviética y los Estados Unidos, en el marco de la Guerra Fría.

Tras una serie de hechos de violencia por parte de grupos civiles y militares antiperonistas, especialmente del bombardeo de la Plaza de Mayo a mediados de 1955, Perón fue derrocado en septiembre de ese mismo año.

Está claro por que el enemigo declarado de la oligarquía es el peronismo o cualquier movimiento politico que rescate los enormes avances sociales que se produjeron en tiempos de gobiernos populares de esas caracteríasticas que privilegiarion a las mayorías trabajadoras por sobre la minoría de la explotación inhumana y los privilegios.

Y allí se inscribe Cristiano Ratazzi, las corporaciones que hoy gobiernan la argentina y todos sus secuaces en los distintos ministerios, presidencia, Congreso y algunas provincias. No se quedan afuera, ciertos personajes que militaron en el peronismo y ahora se vieron con ropaje oligarca, más allá que se los vea grotescamente disfrazados.


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