LA VUELTA DEL PICUDO...
Diario El Campesino - Resistencia
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Vieja historia esta de la lucha contra el picudo, la plaga mas temible del algodón. 30, 40, 50 años llevamos en una lucha en la que claramente el ejército en repliegue ha sido el nuestro. Al principio de esos tiempos se decía que el enemigo estaba ya en la frontera con Brasil, a punto de ingresar a la argentina. Más tarde abrió otro frente a través del Paraguay. Pasó el tiempo y desde hace dos décadas cuanto menos está instalado en el domo agrícola del Chaco. Saenz Peña fue en algún tiempo el centro algodonero del país y el segundo en sudamérica. Ahora ese lugar está ocupado por el picudo y nos hizo retroceder varios escalones como productores del textil.

La lucha tuvo soldados heróicos. Pero también tuvo desertores y traidores.

En no pocas ocasiones se gastaron montañas de recursos que no produjeron mas que retrocesos. Y esto es obvio y evidente por lo ya dicho que el enemigo siguió avanzando casi como invitado a acompañarnos.

Eso, como el ingenio popular es inagotable, llevó a dedicarle poesías a esa lucha desigual.

A continuación reproducimos lo escrito hace más de veinticinco años por el doctor Miguel Capitanich, médico saenzpeñense, hijo de productores algodoneros. Hombre comprometido políitica y socialmente por una sociedad más justa, y dotado de un particular talento para las letras:

LA VUELTA DEL PICUDO

A mi guitarra yo acudo

cuando en cualquier ocasión

se me ocurre una canción

o quiero mandar un saludo.

…y estaba en un tono agudo

cuando al mirar de soslayo

casi me desmayo

al ver al viejo picudo.

Aquel picudo de antaño,

nuestro enemigo textil,

que se fugó hacia Brasil,

hace poco mas de un año,

las alas color castaño,

pico flojo, ojos hunidos

lo vi un tanto deprimido,

meditabundo y uraño.

Amarillenta la tez,

que de acuerdo a mi pericia,

también tenía ictericia

de la cabeza a llos pies.

Me contó que desde hace un mes

estaba muy preocupado

muy nervioso y enojado

por un persistente stress.

Resulta que dos millones

pusieron por su captura.

Una guita de locura

que se perdió en los cajones

Como antaño los malones

cuando limpiaban la pampa

sin feromonas ni trampas

se quedaron los tablones

Meditaban los pobres peones

sin entender lo que harían

porque tan solo se oían

cruzadas acusaciones

(Miraban los algodonales

Pensando que en su memoria

Pocos se cubren de gloria

Y muchos de redoblones)

Pensé para mis adentros…

…tendría que estar contento

este bicho hijo de perra!

porque antes de la guerra

se nos perdió el armamento…

Sin embargo era un tormento

ese insecto acongojado,

se sentía acomplejado

y en un continuo lamento.

Ya no era el bicho aquel,

depredador excelente

de pico y filoso diente

que comía hasta el mantel

… y un pensamiento cruel

lo seguía noche y día

preocupado porque había

un bicho más grande que él.

Ya no pudo soportar

tan sonoro desprestigio,

fue así que el bicho prodigio

se decidió suicidar.

…yo mismo lo vi llevar

debajo del ala izquierda,

al irse hacia el algodón,

un terrible pistolón

y medio metro de cuerda.

Epitafio.

Descanso en esta cañada

por toda la eternidad

intacta mi dignidad

porque jamás robé nada.

Ahora gozo en estos yuyos

aunque una duda me crece:

¿Qué castigo se merece

El que le roba a los suyos?


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