DESALOJAN PRODUCTOR: LA TIERRA, ¿MERCANCÍA APROPIABLE, O BIEN SOCIAL?
Diario El Campesino - Resistencia
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El estado -aquí en el Chaco el Instituto de Colonización- entrega tierras fiscales a precios promocionales para que las mismas sean trabajadas por el adjudicatario. No se pueden arrendar ni vender, porque es causal de desadjudicación. Tiene un claro sentido esta condición: afincar a las familias a la tierra. Luego, podemos mencionar la falta de una serie de mecanismos que permitan realmente el afincamiento, como por ejemplo, infraestructura extrapredial, comunicaciónes, transportes, logística. Pero sin entrar en esos detalles que habrá que abordar en algún momento, el problema es que esas condiciones de no vender ni arrendar se caen cuando llega a manos del productor el título de propiedad.

Entonces, aquello que el predio debe ser explotado por el productor y su familia, en la medida que ésta continúe con las actividades productivas, desaparece, y el predio, abonado a precios promocionales adquiere el status que le asigna el mercado.

Y es allí donde comienzan los conflictos. Algunas veces entre los mismos herederos, ya que en casos pueden ser varios, pero efectivamente ocupando el predio y produciendo está solo uno. Los demás, por las razones que fueren están radicados fuera de la propiedad. Sin embargo, tienen todo el derecho a exigir su parte como no hubieran podido hacerlo si la tierra no estuviera titularizada. Porque allí le correspondería a quien continúa con la actividad productiva, teniendo el resto de los herederos derecho a la proporción de las mejoras introducidas por sus padres, pero no a la posesión de la tierra.

Otra situación que puede darse es cuando el adjudicatario (no titular todavía) abandona el predio, por las razones que fuere, quedando en el mismo alguna familia de trabajadores rurales que a veces por años acompañaron al adjudicatario en las tareas productivas. En ese caso correspondería que esa familia de trabajadores rurales solicite la adjudicación del predio abandonado y en el que están afincados.

Desde ayer trscendió que en Presidencia de la Plaza se está a punto de desalojar a un Agricultor Familiar que viene ocupando un predio desde hace 40 años. Dicho así suena brutal, pero hay detalles que explican que se haya llegado a esta situación penosa por la que una familia está a punto de quedarr sin la parcela de tierra que le estaba permitiendo producir y vivir.

Se trata de Antonio Martinez, casado con Celiia Leonor Baez y padre de tres hijos menores. Todos habitan y producen en el predio en conflicto.

Antonio nació en ese predio, como sus hijoa, ya que su padre, a pedido de la anterior ocupante quedó a cargo del campo porque ella se retiraba. De esto hace más de 40 años. Luego, y pasados unos 20 años se hace presente una persona que dice ser el sobrino de la señora que ya había fallecido, aduciendo ser el heredero y pidiéndole al padre de Antonio que desaloje la chacra de 50 hecctáreas con el objeto de venderla.

Dado el tiempo transcurrido el padre de Antonio aduce que tiene derecho por haber pasado tantos años cultivando el predio, habiendo criado allí sus hijos sin que jamás la señora mostrara algún interés por la tierra, ni le abonara suma alguna por la custodia de la misma durante tantos años.

Se genera en consecuencia un conflicto judicial entre el supuesto heredero y el padre de Antonio que transcurre por varios años, hasta el fallecimiento del padre de Antonio. Quedando a partir de esa circunstancia él mismo al frente de la explotación, y también del litigio.

El supuesto heredero reside en Buenos Aires y conoció el predio cuando vino con el objeto de venderlo. Antonio, como ya lo dijéramos, nació alli.

Se dijo infinidad de veces con ampulosidad que la tierra debe ser para quien la trabaja, pero la realidad en este caso demuestra que no se trata más que de una frase carente de sustento. Antonio nació allí, allí nacieron sus tres hijos, produce, vive de lo que produce junto a su familia: apicultura, sementera, avicultura, lechería, ganado menor (porcino y caprino).

Tal es su compromiso con la producción, la Agricultura Famiiar y la organización de los pequeños productores que es socio activo de la Asociación de Pequeños Productores, de la Mesa Socio Territorial de Presidencia de la Plaza y del Consorcio de Servicios Rurales Nro.10.

Sin embargo una decisión judicial dice que el que tiene derecho es quién no tuvo ni tiene ningún compromiso con esa tierra. Alguien cuya úníca vinculación con ella es el interés económico. Alguien que pretende obreter una renta indebida sobre un predio entregado por el Instituto de Colonización -a precio promocional- para ser explotado por quién lo habite y haga productivo, y que hoy será convertido en dinero por quién no tuvo ni tiene ninguna vinculación con él.

En medio de todo esto juega un rol fundamental la pobreza, el analfabetismo y la imposibilidad material de ocuparse el pobre, el campesino, el trabajador, de cuestiones judiciales que no comprende, y de las que termina siendo víctima.

Ni el estado ni la sociedad pueden permanecer ajenos e insensibles ante esta situación que vive Antonio Martinez y su familia. Debe actuarse con premura con los mecanismos más idóneos. La expropiación es uno, y están dadas todas las condiciones para darle viabilidad de manera urgente.

Luego, deben servir estas situaciones para meditar que modificaciones se van a introducir a la Ley 2913 que rige la administración de Tierras Fiscales en la provincia para evitar se produzcan estos hechos en los que la especulación es legal por sobre el derecho del que habita y trabaja la tierra.


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