SOBRE RECLAMOS AL INSTITUTO DE COLONIZACIÓN
Esteban Branco Capitanich - Resistencia
1 imagen [Click para ampliar]
Días atrás Norte publicó una nota firmada por Hipólito Ruiz sobre la problemática de las Tierras Fiscales y el Instituto de Colonización. De la nota, se desprende claramente que en casos se le está exigiendo al Instituto de Colonización que legalice, blanquee, o convalide apropiación ilegal de tierras fiscales, a la par que se plantean quejas por usurpaciones, en caos por los propios usurpadores. Más allá de problemas atribuibles al organismo como es la falta de mensuras, a pesar de avances importantes en algún tiempo.

Puede leerse en esa nota (http://www.diarionorte.com/article/165955/el-chaco-tiene-25-millones-de-hectareas-fiscales-16-millones-sin-adjudicar-y-ocupadas-ilegalmente) que el productor Carlos Robledo manifiesta: “No podemos avanzar en procesos de inversiones, no se puede empezar ni a construir mejoras cuando no se tienen la certeza de que habrá respuestas de parte del Instituto a un pedido de hijos de productores” La primera pregunta a este planteo es: ¿Tiene este productor la tierra adjudicada por el Instituto de Colonización? ¿Cumplió con todas las exigencias legales como para acceder al título? Si así fuera, tiene razón en su reclamo. Si no, es un usurpador más.

Leo que otro reclamo es de la productora ganadera Natasha Ostapchuk, que (confiesa)compró mejorasde un predio en el departamento Almirante Brown, donde luego de haber realizado los trámites pertinentes, y sin encontrar objeciones, se encuentra sin respuestas de parte del organismo pertinente, no puedo desarrollar mi proyecto productivo porque no me dan ninguna documentación, y no quiero pensar que la política mete la cola porque si no ahí sí estamos en serios problemas”. La pregunta es: ¿Lo hizo con autorización expresa y escrita del Instituto de Colonización? ¿Le fue adjudicada esa tierra por el organismo antes de poner un pie dentro? De no ser así no es “la política” la que tiene la culpa, sino quién en lugar de tener legalmente la tierra adjudicada por el Instituto, tomó el atajo de “comprar mejoras”.

Otro caso: Pedro González es un productor que vino de Córdoba en 2004 y compró un predio en el departamento Almirante Brown. La idea era hacer una explotación agrícola- ganadera y, luego de comprar las mejoras, presentarse en el Instituto de Colonización delegación Sáenz Peña, realizó pagos ante Escribanía acordando el retiro de un ocupante que trabajaba de peón del anterior adjudicatario. Cuando se aprestaba para tomar posesión del predio se encontró con que el intruso había puesto un candado en la tranquera, pese a haber hecho toda la tramitación pertinente. “Toda mi intención es desarrollar un proyecto productivo, pero no hay respuestas y esa tierra está así, improductiva, y esto duele”, señaló el productor que desde hace más de catorce años trabaja y reside en la zona. Caben aquí más interrogantes. El señor Pedro González dice que compró un predio por lo que cualquiera diría que es tierra titularizada. Porque las tierras fiscales no se compran ni se pagan en escribanías, se lo hace en el Instituto de Colonización.

Por último la nota menciona el reclamo de Guillermo De Arriortúa que es un joven productor ganadero de Concepción del Bermejo, y hace nueve años pidió un predio en adjudicación.

“He transitado todos los caminos, y hasta he logrado ubicar un predio donde ir a trabajar porque tengo algunos animales en el campo de mi padre, pero luego de ir superando instancias, armando un proyecto productivo”.

Sin embargo, el joven productor se encontró que luego de establecer el predio, este estaba ocupado por “movimientos sociales o piqueteros”. Ante esta situación viene haciendo reclamos sin respuesta alguna.

“Les pregunto aquí si en verdad los hijos de productores que queremos desarrollar un proyecto productivo tendremos tierras y será el Estado que nos garantice que la ley nos ampare”, le preguntó al presidente de Colonización.

Muy interesante el planteo de Guillermo De Arriortúa. La pregunta es: ¿Tiene adjudicado el predio en cuestión? Si así no fuera, ¿Cuáles son las razones de la falta de adjudicación? Si son imputables a demoras técnico administrativas del instituto, como por ejemplo la burocracia interna o la falta de mensura, tiene razón. En cualquier caso, si los “movimientos sociales o piqueteros” usurparon el predio, deberá el Instituto lidiar con la Justicia para el desalojo, y digo lidiar porque, lamentablemente en casos ésta no considera usurpación la ocupación espontánea de tierras fiscales libres.

Pero la parte más interesante es la pregunta de De Arriortúa al Presidente del Instituto Walter Ferreira sobre “si en verdad los hijos de productores que queremos desarrollar un proyecto productivo tendremos tierras y será el Estado que nos garantice que la ley nos ampare”

No tengo intención de asumir la respuesta en nombre del actual presidente, pero sí me da pie para reflexionar sobre el futuro del organismo, de las tierras fiscales, y de la posibilidad del estado de garantizar su provisión a futuras generaciones de productores.

Y al respeto digo que quizás hoy, dado que se habla de un remanente más o menos importante de tierras fiscales entre libres y usurpadas, pueda garantizarle. Pero tenga usted la certeza Guillermo De Arriortúa, que esa garantía se agorará pronto si el estado sigue enajenando las tierras fiscales entregándolas en títulos de propiedad. Sus hijos ya no concurrirán a estas reuniones mi podrán plantear lo que usted plantea porque ya no quedarán tierras fiscales y dejará de existir el Instituto de Colonización. Entonces el camino serán las inmobiliarias y los valores de mercado. Y aquí mi pregunta es ¿nos importa este futuro negro que se avisora para los que no tengan unos millones para pisar una inmobiliaria?¿O solo nos importa hacernos nosotros hoy de lo que podamos y que se desampare a nuestros hijos y nietos?

Hay caminos para evitar todo esto. Primero que nadie transgreda la ley y luego venga al Organismo a pretender presionar para que se le legalice la ilegalidad. Funcionario que lo haga, incumplirá con su obligación.

Segundo, evaluemos si en lugar de seguir enajenando no tienen más lógica otras figuras que le garanticen al productor la explotaciones de por vida de un predio y la transmisión a sus hijos mientras tengan voluntad de explotarlo. Pero cuando decidan abandonar la actividad, ese predio vuelva al estado (tasadas las mejoras) para que a los hijos y nietos de Guillermo De Arriortúa les sea posible que “tengan tierras y el Estado les garantice que la ley los ampare” Propusimos hace unos años una modificación a la Ley 2913 con ese objeto reemplazando el título de propiedad por un Comodato vitalicio y transmisible a los hijos, pero tropezamos con que el lugar de Dios estaba ocupado por la Propiedad Privada, más el individualismo y el egoísmo que nos inundan.

Para concluir, digo que el organismo tiene añejos problemas propios para resolver mejor los planteos, pero como se deduce de los reclamos de los productores, en muchísimos casos éstos optan por caminos sinuosos como “compra de mejoras”; “pagos en escribanías” y otros artilugios con el objeto de presionar luego soluciones como que han adquirido derechos mientras en realidad lo que han hecho es violar la ley y complicar aún más su posibilidad de ser adjudicatarios.


HUMOR CAMPESTRE
COMERCIO SOLIDARIO
Máquinas > Ver últimos avisos
Vehículos > Ver últimos avisos
Servicios > Ver últimos avisos
Animales > Ver últimos avisos
Propiedades > Ver últimos avisos
Seguinos
           
Copyright© 2013 Diario digital el Campesino. Todos los derechos reservados.