TIERRAS, TÍTULOS Y DEMÁS YERBAS (Nota 3 de 4 PROPUESTA A DEBATE PARA MODIFICAR LA LEY 2913)
Esteban Branco Capitanich - Resistencia
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Allá por el año 2011 propusimos desde el Instituto de Colonización –como disparador para el debate- una modificación a la Ley 2913 con el objeto de evitar la concentración de la tierra y darle mayor seguridad a los productores de no perder sus predios, además de buscar incrementar las tierras disponibles para nuevos productores. Mencionaré aquí las modificaciones más significativas:
  • Incorporación de tierras privadas y garantía de provisión de tierras a los pueblos indígenas tal como lo prescribe la Constitución y Pactos Internacionales.
  • Eliminación de la adjudicación en venta y su reemplazo por las figuras de Comodato, Concesión o Arrendamiento, salvo las correspondientes a Pueblos Originarios, las que serán entregadas en Propiedad y a Título Gratuito. El Comodato, Concesión o Arrendamiento serían vitalicios y transmisibles a los hijos, en la medida que continúen con la explotación personal del predio. Con lo que se garantiza que por ninguna razón perderán su tierra, mientras con el título de propiedad se lo arriesga con una hipoteca, un accidente o cualquier otro juicio por cobro de pesos. Sostenemos que con esta propuesta el productor podrá tener cualquier problema pero nunca perderá su techo y su pedazo de tierra para poder cultivar y comer.
  • Incorporación de la Declaración de Interés Provincial la erradicación del latifundio. (Constitución Provincial Art. 49. - La Provincia promoverá la transformación de los latifundios y minifundios en unidades económicas de producción, a cuyo efecto expropiará las grandes y pequeñas extensiones de tierra que en razón de su ubicación y características fueren antisociales o antieconómicas.) A fin del cumplimiento de este precepto Constitucional proponíamos introducir lo siguiente: El estado tendrá por medio del organismo de aplicación la facultad indelegable de intervenir en todas las transacciones de tierras privadas rurales, autorizando su comercialización y reservando para el estado la prioridad de la compra en todos los casos, evitando de tal modo la expansión de los latifundios, la extranjerización de la tierra y apropiación por parte de sociedades mercantiles expresamente prohibidas en la Constitución Provincial, todo dentro de los parámetros establecidos en el Art.1 de la presente Ley. Vale dejar en claro que la Ley 2913 tuvo en cuenta lo que dice la Constitución respecto de los minifundios, pero ignoró la misma recomendación sobre los latifundios. ¿Presiones del poder del dinero y la acumulación de tierras? También vale aclarar que respecto de los minifundios que toda subdivisión de tierras privadas deberá ser autorizada por el Instituto de Colonización, previa presentación de los correspondientes estudios agroeconómicos que garantice que cada parcela de la subdivisión constituya una unidad económica. Y se cumple sin excepciones, lo que indica que no colisiona con el derecho de propiedad, por lo tanto tampoco lo hace la intervención del estado en las transacciones de tierras privadas ya que no impide su comercialización, solamente regula y prevé garantizar tierras disponibles a disposición de nuevos productores.
  • Proponíamos que el Instituto de Colonización sea reemplazado por el Instituto de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar (IDRAF) La propuesta incluía cuatro (4) Vocales en lugar de dos para dar cabida a un representante electo por la Agricultura Familiar y otro por los Pueblos Originarios. (El IDRAF se creó en 2013 y se puso en funciones en 2015 pero con otra característica.) La idea de unir Tierras con Agricultura Familiar tenía por objeto evitar que pase lo que pasa hasta hoy con muchos productores, que reciben la tierra pero no la apoyatura necesaria para producir, apoyatura no solo en lo económico, sino logística y asesoramiento sobre estrategias de producción en cada zona y canales de comercialización. La falta de esta apoyatura es una de las principales razones por las que los productores terminan vendiendo sus tierras ni bien pueden cumplir trabajosamente con las mejoras y obtener los títulos. Y éste es uno de los mayores fracasos que como organismo y estado debiéramos asumir.
  • Creación del Banco de Tierras, para la incorporación de todas las tierras fiscales aún no titularizadas y las que vayan ingresando al patrimonio público por donaciones, expropiaciones, compras, y todo otro mecanismo, con el objeto de incrementar la oferta a nuevos productores que se incorporen al proceso productivo rural.

Esta es una breve síntesis de una propuesta al debate en la que se tuvo en cuenta la realidad que vivimos, como por ejemplo los banquineros sin tierras en la zona de General San Martín, como en otros lugares, donde ya no hay tierras fiscales, y le reclaman soluciones al Instituto de Colonización, en muchos casos los mismos que se oponen a cualquier modificación que roce el Dios título de propiedad. Pero sí hay en la zona un latifundio de más de 70 mil hectáreas, y en expansión. Véase la inequidad, un propietario con 70 mil hectáreas y decenas de familias viviendo en las banquinas.

Ya la vivimos, y sabemos quiénes se oponen: los terratenientes, los insolidarios, los individualistas, los 158 que tienen el 30% de las tierras productivas y quieren más. Los que despojan a los pobres y luego le exigen al estado que se haga cargo pero no quieren que haya planes sociales “con nuestra plata” según afirman.

Pero a pesar de ellos, y por las decenas de miles que esperan un estado presente, algo, y en serio, habrá que hacer, ¿no les parece?


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