TODOS SOSPECHOSOS (Cuarta y última parte)
Diario El Campesino - Resistencia
1 imagen [Click para ampliar]
Ya en conocimiento de la situación y de la realidad, todos los recién llegados, dejan que transcurra el interrogatorio donde la voz de Vallejo se destaca por la vehemencia en lograr la autoincriminación. Con el conocimiento pleno ya tanto el fiscal, el Juez como el Jefe de Policía de que lejos de un crimen, estas dos personas tuvieron un gesto humanitario para con Ávalos, resultaba inexplicable la actitud de Vallejo por eludir la verdad.

(Aquí Primera Parte)

(Aquí Segunda Parte)

(Aquí Tercera Parte)

De pronto se produce un cambio en el diálogo, se rompe el umbral de tolerancia de Carlos. Se escucha un golpe ruidoso sobre el desvencijado escritorio, producto seguramente de un puñetazo, al tiempo que el acusado le dice a Vallejo: mirá hijo de puta, ¿vos queres saber por qué paré? ¿Sabes por qué paré? Porque soy peronista… y montonero.

Paré porque toda mi vida luché para que la gente no muera ignorada por la gente. Será que paré porque me jugué la vida por eso. Será que paré porque perdí mis mejores amigos y compañeros en esa lucha... y será que paré también porque perdimos. Perdimos, pero no nos sentimos derrotados. Y no nos sentimos derrotados porque este señor –por Elpidio- que también paró cuando vio que yo me detuve, es la muestra que algo dejamos, que algo sembramos.

Usted no lo puede entender, porque usted cree estar entre los que ganaron, y nos creen a nosotros todos sospechosos, todos culpables... Usted cree estar entre los que ganaron, pero es tan idiota que no se da cuenta que ganó el egoísmo, la insolidaridad, ganó el sálvese quien pueda, ganaron los pocos que los usaron y los usan a ustedes, pero ustedes sí que perdieron. Tanto perdieron que siguen siendo la mano de obra barata, bruta, sin conciencia ni ideales, al servicio de sus opresores. Ganó el sálvese quien pueda. Por eso vos no podes entender nada…

En ese instante, y habiendo escuchado lo suficiente, la puerta se abre, entran el Juez, el Fiscal y el Jefe de Policía. Vallejo no sabe si cuadrarse o tirarse por la ventana. Entre la reacción de Carlos y la irrupción de este grupo, no tenía dudas que en segundos su situación sería catastrófica.

El Jefe de Policía le informa a Vallejo y los demás policías que la comisaría queda a partir de ese momento intervenida y todos ellos separados de sus cargos y detenidos. Se comienza el papeleo, primeras declaraciones administrativas y actas.

A los cuarenta y cinco minutos el comisario, los dos oficiales y dos agentes que componían la planta de la comisaría salen en tres patrulleros en calidad de detenidos hacia la jefatura.

Frente a este giro, pregunto: ¿Quién es el comisario Tomás Vallejo?

Quizás un rezago de aquella mano de obra sucia usada por el poder económico para reducir a escombros un país una vez más, con el solo objeto de recuperar para las corporaciones nacionales y extranjeras la renta que venía redistribuyendo el gobierno nacional y que aquí en el Chaco se expresaba en el rescate que el movimiento cooperativo hizo para los productores del complejo algodonero del que UCAL. En el año 1970 UCAL, genuina y directa organización de los productores participaba en el negocio de algodón, el más importante del Chaco en aquel tiempo, con el 20% del acopio y desmote de fibra, Nada más. Las Cooperativas no eran sujetos de crédito ni podía exportar, con lo que era peones de Bunge y Born, Anderson y Clayton, y demás corporaciones multinacionales.

Pero a partir de 1970 algo cambia. Nacen las Ligas Agrarias. Un grupo de jóvenes hijos de campesinos que desde los Centros Juveniles de UCAL y del Movimiento Rural Católico, definidos por el Ingeniero Oscar Braceras ex Gerente General de UCAL, como "... muchachos, de origen católico. No fueron ni comunistas, ni marxistas ni nada. Hijos de nuestros agricultores, chicos cooperativistas..." La Unión de Cooperativas Agrícolas Limitada se constituyó en el eje de ese rescate, ya que por su conglomerado productivo industrial, con miles de productores asociados, más de veinte cooperativas, desmotadoras, fábrica de aceite, de algodón hidrófilo, hilanderías, fraccionadora de vino y otros, pasaba el 75% del producto bruto provincial. Y redistribuía entre sus más de tres mil obreros el 17,5% de las utilidades. (¿Conocemos alguna corporación que redistribuya utilidades?) Lo que da también la pauta de la explotación de que eran objeto los productores ya que acrecentando sus utilidades tenían resto para compartir con sus obreros.

Pero, ¿por que UCAL en cuatro años logró revertir esa brutal explotación?

También lo explica el Ingeniero Braceras: "... porque en diferentes gobiernos, teníamos dificultadas que no daban salida por razones de intereses bastardos. Un ejemplo: UCAL manejaba 30/40 mil toneladas de fibra de algodón. El 60% del algodón de la argentina.. Nosotros surtíamos la demanda interna de hilanderías a quienes vendíamos la fibra de algodón. Grafa, Alpargatas, etc., proveíamos a nuestras fábricas con 4 mil toneladas, dos hilanderías, Barranqueras y Sgo.del Estero, y nos sobraban 30 mil toneladas que las ubicábamos en la exportación. No permitían que se exporte. ¿Por que? Para que las hilanderías monopólicas se surtan de algodón barato que sobraba en la argentina. Hicimos mil trámites y no nos permitían la exportación. Del sobrante que le vendiamos a Hong Kong, Tailandia y Taiwan, la única forma de destrabar la cosa era usando el poder de convocatoria de las Ligas que en 24 horas ponían 15 mil tipos en Resistencia. Y entonces así, sin ningún arma ni nada, entrando a la legislatura con caballos y tractores, conseguimos que nos liberen la exportación para poder valorizar el producto de los agricultores. Un ejemplo: Tenemos muchos de ese tipo. El lucimiento era nuestro, de UCAL, la entidad económica, pero el gran mérito era de la juventud de las Ligas Agrarias, que actuando con un poder de convocatoria increíble, no ponía 50 tipos cortando la ruta, ponían 15 mil tipos en Resistencia caminando. Empezó con Italo Distefano a la cabeza, con un pañuelito a la cabeza atado en las cuatro puntas yendo a Resistencia en la primer marcha de las Ligas. Distefano, después del Concilio Ecuménico de Medellin, trajo la nueva política de Juan XXIII, que estaba con el pueblo, y ahí nacieron los tercermundistas, mas cerca del pueblo, y surgieron los grandes obispos que tuvo la argentina, como el obispo de Neuquen, Novak, el obispo de Goya, 5 o 6 obispos que se jugaron por su pueblo como Distefano oportunamente acá..."

¿Que puede saber de esto el Comisario Vallejo?

Nada.

El está convencido, porque algún mal hilo lo conectó al banco de datos para idiotas que enseña que lo de los 70 fue una guerra; que los subversivos no eran los que subvertían el orden constitucional para entregar el país a las corporaciones locales y al imperialismo, sino los que luchaban por la república frente a esos canallas infames traidores a la patria; que los pobres, analfabetos, los tapes como Avalos, son eso por vagos, y no merecen la consideración de nadie, y que cualquiera que tenga hacia ellos una actitud que no sea de despreció y rechazo, está construyendo una coartada, es por tanto un sospechoso. Alguien al que hay que apretar hasta que cante.

Desde las oscuras profundidades de su laberinto intelectual Vallejo se siente un soldado de la patria en lucha permanente contra el mal, contra todo aquello que no encaje en lo que su banco de datos a través de ese mal hilo le indica como correcto, como obediente, como sumiso a todo lo que la superioridad disponga. Y la superioridad es el poder. Sus ordenes no se discuten, se ejecutan, se cumplen. Si ordena secuestrar, matar o robar, se secuestra, se mata, se roba.

¿Que va a pasar ahora con Vallejo?

Seguramente recibirá una sanción. Y como castigo irá a parar a alguna remota comisaría del Impenetrable. Sauzalito, Comandancia Frías, o algún otro destino castigo, que en realidad convierte a los pobladores de esos parajes en castigados con la llegada de violentos que descargarán su ignorancia sobre ellos, como única expresión de rebeldía que conocen: descargarse con los "de abajo".

Ramón Avalos es dado de alta a las pocas horas. Pero para eso necesita ropa.

Carlos Boscovich se encarga. Dos mudas de ropa interior, calzoncillos, camisetas malla tipo nido de abejas, pantalón de grafa gris y camisa del mismo tipo, medias, alpargatas, y una campera de cuero con "corderito" por dentro.

Si Vallejo lo viera con esa pinta, quizás nada de lo que pasó, pasaba, porque Ávalos, más parecía un señor ganadero que un "tape" borracho y andrajoso. Entonces quienes pararon a socorrerlo tampoco serían sospechosos.


HUMOR CAMPESTRE
COMERCIO SOLIDARIO
Máquinas > Ver últimos avisos
Vehículos > Ver últimos avisos
Servicios > Ver últimos avisos
Animales > Ver últimos avisos
Propiedades > Ver últimos avisos
Seguinos
           
Copyright© 2013 Diario digital el Campesino. Todos los derechos reservados.