TODOS SOSPECHOSOS (Segunda Parte)
Diario El Campesino - Resistencia
1 imagen [Click para ampliar]
(Segunda Parte) Sabiendo de mi desventaja tragué saliva y le contesté con la mayor normalidad posible: No señor. ¿Vos crees que yo me trago este cuento que ustedes pararon jugándose la vida en esa banquina y con vehículos pasando todo el tiempo casi sin ver, para salvarle la vida a ese tape?

(AQUI la Primera Parte)

No es ningún cuento señor, contesté. Paramos porque intuimos que el hombre estaba en problemas y que efectivamente en esa banquina, si nadie paraba, encontraría la muerte, por frío o por atropellamiento si lograba moverse hacia la ruta.

Largo silencio de nuevo.

¿Cuál es su relación con el hombre de la camioneta?

Ninguna. Como dije lo conocí cuando me detuve delante de su vehículo y del hombre sentado en la banquina porque entendí que debía ayudar.

Siga, dijo Vallejo frente a mi calmada reacción y una tranquilidad impostada muy bien por mí.

Cuando concluí el breve relato, volvió el comisario a preguntar ¿Cómo se llama el de la camioneta y desde cuando lo conoce?

Se llama Carlos, pero ignoro su apellido, y como dije, lo conocí hace una hora.

Hubo más preguntas sobre la posición del hombre en la banquina, sobre el sentido de circulación de Carlos y mío, sobre que otros vehículos se detuvieron, patentes. Todo muy burdo presionando para forzar contradicciones y afirmando que llamarían a testigos por radio y pedirían al peaje la lista de patentes que hayan pasado media hora antes y media después de nuestro paso por la casilla. Que ordenarían peritajes en nuestros vehículos en busca de pruebas.

En fin, me sentía envuelto en una película ridícula en la que recibía una lección de que tratar de ayudar te convierte en sospechoso y al que te escucha contarlo en un pelotudo si te cree.

Vaya al hospital y pregúntele a Gutierrez si tiene un diagnóstico sobre el tape ese, le ordena Vallejo a Cardozo, el que sale al trote.

Dirigiéndose al escribiente le dicta algunas frases que tienen que ver con las formalidades de la declaración.

Me vuelve a preguntar si fue el de la camioneta o yo quien chocó al tape. Vuelvo a negar su versión con tranquilidad pero ahora con cierta firmeza agregando que evidentemente teníamos un concepto distinto de las relaciones con los demás, porque lo que para mí era una obligación moral, humana y ciudadana, pera él se trataba de una coartada.

Esperaba una reacción autoritaria, pero parecía que lo impresioné y no respondió nada. Ordenó imprimir mi declaración pero no me la ofreció para leer ni firmar.

Venga por acá me dijo abriendo una puerta lateral que daba a una oficina desocupada en el momento y me ordenó sentarme allí.

Salió por la misma puerta cerrándola. Evidentemente la divisoria con la oficina anterior era de cartón prensado u otro material por el estilo porque escuché cuando le dijo al escribiente: tráigalo al otro.

Al minuto, éste volvió con Carlos. Junto a ellos regresó Cardozo con la novedad que el tape, como llamaban al hombre de la banquina estaba complicado y que lo estaban llevando en la ambulancia al Hospital Perrando de Resistencia para hacerle una tomografía y otros estudios complejos para los que el Hospital Dónovan no estaba preparado.

¡Ajá! Se están complicando las cosas para ustedes le dijo Vallejo a Carlos como para ponerle presión. Hasta ahí Carlos no había pronunciado palabra.

¿Nombre, Apellido, edad, ocupación y domicilio? Requirió severamente el comisario.

Carlos Miguel Boscovich, 68 años, agricultor, Colonia La Montenegrina, respondió pausada firme y secamente Carlos.

¿Croata, Serbio o Montenegrino? Inquirió Vallejo.

Argentino, respondió aún más seco y en voz más alta Carlos.

Creo que Vallejo percibió que este hombre no solo los conocía, sino que tenía un profundo rechazo por ellos. Y que no se impresionaba para nada.

Yo confirmaba mi sospecha y me producía una mezcla de preocupación y a la vez cierta calma ante la firmeza y aplomo de Carlos, porque al fin y al cabo, en esto, de equipo solidario, pasamos a cómplices de un crimen.

Si lo llevan al Perrando es porque el tipo está frito, dijo Vallejo, así que ustedes están hasta las pelotas.

¡Pásenme con la Fiscalía en turno!, ordenó a los suyos.

Le acercaron, supongo un celular, porque desde esa oficina, sin teléfono fijo comenzó un diálogo en el que le comunicaba a su interlocutor que el hospital había dado parte del ingreso de una persona en estado crítico traída por dos ciudadanos que manifiestan haberlo encontrado en la ruta 16 a la altura del Estero Chajá.

Que el hospital Dónovan informa que el paciente es trasladado al Perrando dado su estado. Tenemos detenidos a los dos ciudadanos y sus vehículos para que personal de criminalística realice las pericias de rigor.

Se produce una pausa más o menos prolongada, lo que indica que la otra persona está hablando.

De acuerdo, de acuerdo, más tarde volvemos con las novedades que se produzcan. Buenas tardes, se despide, ya eran pasadas las doce del mediodía.

Dirigiéndose al oficial y al escribiente ordena: que el señor haga su declaración a tenor de las preguntas hechas al primero, luego comuníquenles a ambos que quedan detenidos a disposición de la Fiscalía 5 mientras se sustancien las pericias de rigor y el Hospital Perrando informe la situación del paciente. Lleven requerimiento al Peaje para que suministren la lista de las patentes que circularon en ambas direcciones entre las nueve y las once de la mañana, y difundan por radio que solicitamos a quienes haya visto algo relacionado con el hecho necesitamos que den parte de su conocimiento aunque más no fuera en forma anónima.

Y se retira, supongo, porque la puerta de esa oficina de cierra al momento y el oficial Cardozo asume el poder al lado.

Bueno, es mejor que hable y diga toda la verdad porque esto pinta para peor porque…

Carlos lo interrumpe: Si estoy detenido lo que necesito es un abogado y declarar ante la fiscalía, de modo que ahórrese prepotencia y haga lo que tiene que hacer.

Nosotros debemos instruir y elevar las primeras actuaciones, intenta Cardozo.

Haga usted lo que le parezca, yo no tengo más nada que hablar con ustedes. Será en tal caso mi abogado.

Cardozo, más preocupado por la posible reprimenda de Vallejo, que por el tema en sí, intenta casi suplicante: bueno, cerremos su declaración. ¿Cómo fueron los hechos y por qué razón se detuvo?

Silencio…

Señor Boscovich, le estoy hablando…

Silencio…

Oigo pasos, se abre la puerta y se cierra. Salió Cardozo intuyo.

Al minuto, una puerta de la oficina que está contigua a la que me confinaron, pero del lado opuesto a la que se encuentra Carlos, se abre, pasos, se cierra la puerta y, como la pared es también precaria, oigo el dialogo que por las voces reconozco entre Cardozo y Vallejo. Le cuenta que Carlos, se niega a seguir con la declaración y pide por su abogado. Vallejo se incendia, ¡quién se cree este gringo hijo de puta!

¿Ya llamó al abogado?

No habló por teléfono, pero envió y recibió varios mensajes durante un rato largo. Creo que sí que ya lo llamó y creo que el abogado le dijo que no haga ninguna declaración.

Ajá…

Pasa comisario que si viene el abogado y va al hospital le van a decir que al tape lo llevaron al Perrando solo por la hipotermia y porque aquí no había camas en la sala, no por la posibilidad de que haya sido atropellado.

Sigue en una próxima Tercera Parte


HUMOR CAMPESTRE
COMERCIO SOLIDARIO
Máquinas > Ver últimos avisos
Vehículos > Ver últimos avisos
Servicios > Ver últimos avisos
Animales > Ver últimos avisos
Propiedades > Ver últimos avisos
Seguinos
           
Copyright© 2013 Diario digital el Campesino. Todos los derechos reservados.