PACTO FISCAL.GANA NACIÓN,GANAN PROVINCIAS.¿QUIEN PIERDE?
Diario El Campesino - Resistencia
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Todos ganan, nadie pierde. Suena raro ¿No? Pues no es cierto que todos ganan. Aquí hay perdedores, y son millones. Y son los más necesitados. Y en la firma de este pacto no solo no han sido consultados, sino que han sido traicionados de manera escandalosa por quienes estaban allí en su representación, que son justamente los que se declaran ganadores: el gobierno nacional y las provincias.
Y por ellos, habría que pedirles a quienes agitan banderas de victoria tanto en la nación como en las provincias cómplices, que bajen un poco ese nivel de euforia por respeto a los perdedores, sus traicionados, sus víctimas, y hasta por pudor y decoro ético y moral.

Cuando cualquier economía se reestructura porque los recursos no alcanzan, es inevitable que el recorte, que es definitiva una variable si no se quiere aumentar la presión impositiva, el endeudamiento, o la emisión, afecte a algún o algunos sectores.
En el caso del Pacto Fiscal, que venía siendo resistido por muchas provincias porque intuían que perderían frente al gobierno central y su protegida, la provincia de Buenos Aires, abruptamente dio un giro y luego de un par de reuniones, menos San Luis, todos los demás firmaron el acuerdo hasta con expresiones de euforia.
¿Qué pasó? Pasó que las corporaciones gobernantes leyeron muy bien las necesidades, conductas, fortaleza o debilidad ideológica, y apetencias personales de los gobernadores. (Ver nuestro artículo: ¿Por que el gobierno cita a gobernadores?) Y elaboraron un plan que consistió en infundir pánico entre ellos con el mensaje que perderían enorme cantidad de recursos y que sus provincias se incendiarían. Luego incluyó en el proyecto los puntos de su interés, innegociables, pero también incluyó otros para ser concedidos y eliminados en las últimas negociaciones.
Entonces ganó el elenco nacional porque incluyó en el pacto todo lo que deseaba, y ganaron los gobernadores porque "lograron" eliminar en las "últimas negociaciones" los puntos que perjudicaban el flujo de fondos como se venía amenazando.
Si esto es así, la euforia de ambos, nación y provincia, se justifica desde el punto de vista de una lectura meramente personalista y egoísta. Ya que les garantiza a quienes están administrando los fondos públicos una cierta tranquilidad hacia los próximos meses.
Pero algo no cierra. Porque para que los que ganaron ganen, alguien debió poner los recursos que, en lugar de perder, ganaron los ganadores.
Y aquí aparecen los perdedores, que por supuesto no firmaron ningún pacto ni participaron de ninguna reunión o "negociación": los trabajadores, los jubilados y los beneficiarios de políticas sociales. Porque de ese sector sale el dinero que cubrirá las celebradas ganancias de nación y provincias.
Frente a esto, podemos afirmar que quienes se dicen nación y provincias, lo que celebran son logros personales que les permitan sobrevivir en sus gestiones sin importar que el costo lo paguen los sectores más vulnerables.

Es por eso que no se cuenta toda la película. No se dice que la gran perdedora es la seguridad social atacada con saña con el cambio en la fórmula del cálculo de la movilidad jubilatoria y asignaciones familiares incluida la Asignación Universal por Hijo, las que ya comienzan a perder nuevamente.
La movilidad que se modifica es la que permitió que entre 2009 y la fecha el haber haya trepado un 950% frente a un 692% de la inflación, recuperando así parte del poder adquisitivo perdido por décadas. Ahora volvemos a esas décadas.
La ANSES resta a partir de este Pacto Fiscal que celebran algunos, 130 mil millones por la reasignación del 20% del impuesto a las ganancias, que pasa a financiar este acuerdo de la nación con las provincias. (La ANSES son jubilados, pensionados, beneficiarios de asignaciones familiares, AUH, Procrear, Progresar, etc. Los perdedores)
Tampoco se menciona que la rebaja en los aportes patronales a la ANSES por 43 mil millones el primer año y hasta 200 mil millones al final del ciclo previsto para 2022, la conducen con saña y maestría hacia una crisis que justifique la reprivatización, o sea la vuelta a las AFJP o similar gran negocio para las corporaciones.
Queda claro entonces quienes son los grandes perdedores. Ahora se sabe que quería decir el gobierno cuando publicitaba como un éxito el ahorro de 100 mil millones con la reforma previsional. Y es que les sacan de los bolsillos ese dinero y mucho más con el tiempo a los jubilados. ¡Y lo celebran!
Lo celebran porque son los ganadores, son las corporaciones que se benefician con este pacto, pero que ya se beneficiaron con la baja de retenciones, con los farifazos, con el blanqueo, con la facilidad para fugar divisas, y con un sinnúmero de estrategias de impunidad que les garantizan explotación y saqueo.
Algo más sobre el mismo tema: LA GRASA LABURANTE Por Mario Wainfeld

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