GLIFOSATO, UN NEGOCIO A MUERTE.
Diario El Campesino - Resistencia
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El poder del dinero no es novedad, menos en tiempos de auge neoliberal. ¿A quien se le ocurre cuestionar el uso de tecnología que mueve miles de millones en el mundo al amparo de una publicidad apabullante y exitista? No hubo investigación sobre el carácter cancerígeno del glifosato, y que al avanzar en el sentido de la ya innegable confirmación, que no fuera desactivado. El casos invalidando a los investigadores, el método, o simplemente oponiendo pseudo estudios que lo muestran casi como una panacea para la salud.

Uno de los casos más resonantes es el protagonizado por el bioquímico y nutricionista de origen húngaro Arpad Pusztai, y que se conociera como "El asunto Pusztai"

En 1995, Árpád Pusztai comenzó a investigar sobre papas genéticamente modificadas que contienen el gen de lectina GNA de la planta de campanillas.

Su grupo alimentó a ratas con papas genéticamente modificadas y cocidas, usando papas Desiree Red como controles.

En 1998, Árpád Pusztai anunció públicamente que los resultados de su investigación mostraron que alimentar papas genéticamente modificadas con ratas tenía efectos negativos en el revestimiento del estómago y el sistema inmunitario. Esto condujo a la crítica científica. Pusztai fue suspendido y su contrato anual no fue renovado.

Afirmó Pusztai en una entrevista en un programa de World in Action que su grupo había observado daños en los intestinos y el sistema inmune de ratas alimentadas con papas genéticamente modificadas. También dijo: "Si tuviera la opción, ciertamente no me la comería", y eso, "me parece muy injusto utilizar a nuestros conciudadanos como conejillos de Indias".

Esto resultó en un frenesí mediático , y el director del Instituto Rowett, Philip James, después de apoyar inicialmente a Pusztai, lo suspendió y prohibió tanto a Pusztai como a su esposa, la también científica investigadora, Susan Bardocz hablar en público.

El Instituto Rowett finalmente publicó una auditoría criticando los resultados de Pusztai y envió los datos sin procesar a seis revisores anónimos que también criticaron el trabajo de Pusztai.

Pusztai envió el informe de auditoría y su refutación a los científicos que lo solicitaron, y en febrero de 1999, veintiún científicos europeos y estadounidenses publicaron un memorando de apoyo a Pusztai.

HACIA UNA CATÁSTROFE AMBIENTAL

Se sucedieron investigaciones a escala global con mayor énfasis en las últimas dos décadas. En todos los casos los resutados han sido lapidarios respecto de las consecuencias para el ambiente y la salud por el uso del glifosato. Y no solo para la población rural más expuesta a las fumigaciones directas o al consumo de aguas desde fuentes contaminadas por ellas.

Recientemente en la ciudad de Buenos Aires el periodista Sergio Federovisky hizo un anuncio sorprendente e inquietante, al afirmar "Tengo el veneno del Glifosato en la sangre" luego de someterse a los análisis de rigor.

Se trata de un periodista que si bien investiga el tema, obviamente no está permanentemente expuesto, lo que indica que la contaminación llega a todos por medio de los poductos elaborados con el uso y aplicación de esta tecnología.

A pesar de la contundencia de los casos demostrados la resistencia de los estados a prohibir su uso siguen siendo enormes, tan grandes como los intereses económicos que se mueven tras el veneno.

EUROPA NO RENUEVA LA LICENCIA PARA EL USO DE GLIFOSATO

El 15 de diciembre vence la licencia para la aplicación del herbicida en la Unión Europea. En la primera reunión para prorrogar la misma por cinco años no hubo acuerdo, ya que de los eurodiputados de los 28 estados miembros solo votaron a favor de la renovación la mitad, mientras que la eurocámara requiere la mayoría calificada de 55% de países para que una decisión quede firme.

Pero no está todo dicho, ya que la decisión queda en suspenso hasta que se defina una nueva fecha para votar. Es más todo indica que en este tiempo el lobby de las multinacionales, en especial de Monsanto será fenomenal, y lo más probable es que en la próxima votación la salud deberá esperar algunos años más para ponerse a salvo de esta peste.

EL CASO ARGENTINO

Más de 28 millones de hectáreas son fumigadas en Argentinas con el herbicida, sobre las que se vuelcan cada año mas de 300 millones de litros de glifosato y otros herbicidas.

Andrés Eduardo Carrasco, fue un médico argentino especializado en biología molecular y en biología del desarrollo que destacó por haber llevado a cabo varias investigaciones trascendentes.

En este sentido, manifestó que el impulso de la investigación lo dieron la cantidad de reportes de abortos espontáneos en la población en Santa Fe, en Misiones, en Chaco:“a partir de la insistencia de muchos médicos del incremento de las malformaciones congénitas en algunos poblados, sobretodo los 220 nacidos vivos en Malabrigo Santa Fe, donde se registraron doce malformaciones”,(muy por arriba de la media mundial, de un caso cada 8000 nacidos), según las estadísticas presentadas en el trabajo del pediatra y neonatólogo de Malabrigo (Santa Fe), Rodolfo Páramo. También hizo referencia al trabajo del jefe del Laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), Raúl Horacio Lucero que revelan casos calcados en el Chaco, con historias clínicas de niños malformados que comenzaron a llegar a su consultorio en 1993 y descubren una relación directa entre el aumento de uso de agroquímicos en Chaco y casos de malformaciones, siempre en zonas con uso masivo de herbicidas y plaguicidas.

“Las observaciones de diversos médicos que no son conocidos, expuestos mediáticamente pero que todos tienen relatos similares. Ante esa evidencia, mas que verificar si era verdad o mentira, (porque para mi era verdad ya que había un relato) y lo primero que hace un médico no es pensar que el paciente miente o está en un brote paranoico, sino que le hace caso. Eso hicimos nosotros… tratar de dar alguna explicación posible en el ámbito de un sistema controlado experimental” declaró Carrasco refiriéndose a la alarmante realidad de que en la última década los casos de cáncer en niños se triplicaron y las malformaciones en recién nacidos aumentaron 400 por ciento, según datos de la misma delegada del Ministerio de Salud en el Chaco, Analía Otaño.

Denunció que “el modelo agrícola utiliza numerosos agroquímicos, cocteles químicos, entre ellos aquellos a base de glifosato, de los cuales no se realizan estudios”. El agroquímico tiene la propiedad de permanecer extensos períodos en el ambiente y viajar largas distancias arrastrado por el viento y el agua. Se rocía (vía aérea o terrestre) sobre los campos. Lo único que crece en la tierra rociada es soja transgénica, el resto de los vegetales absorbe el veneno y muere en pocos días. Manifestó que “Las empresas del agro, los medios de comunicación, el mundo científico y la dirigencia política son hipócritas con las consecuencias de los agrotóxicos”. Recordó el caso de La Leonesa, localidad de diez mil habitantes a 60 kilómetros de Resistencia, donde desde hace una década se viene denunciando el dramático efecto sanitario de los agroquímicos utilizados en plantaciones de arroz, como el glifosato, endosulfan, metamidofos, picloran y clopirifos, entre otros químicos también usados en la soja.

Con estas cifras nuestro país se pone a la peor vanguardia para desgracia de un creciente número de familias.

Estudios recientes confirmaron que las aguas del Rio Paraná están contaminadas. Y era de esperar porque esos millones de litros van a las napas y a nuestros rios que luego alimentan el majestuoso Paraná.

Para parar estas muertes evitables no solo debemos preocuparnos y difundir la tragedia. Es imprescindible que la sociedad toda asuma la defensa de la salud y de la vida severamente amenazadas por los intereses de un grupo de poderosas pero absolutamente minoritarias personas que son las que impulsan y alientan la continuidad de estos crímenes por dinero.


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