COCA COLA UNO DE ESOS MONSTRUOS QUE ADOPTAMOS PARA QUE NOS DEVOREN
Diario El Campesino - Resistencia
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En enero de 2016 Macri se reunió en Davos con los dueños del mundo. Si, son los 1000 empresarios que deciden quienes ganan y quienes pierden en el planeta. Entre ellos los ocho que tienen la misma riqueza que la mitad de la humanidad. Si alguien pensó que cualquier acuerdo con estos señores puede ser beneficioso para los que estamos nominados a perder es porque su ilusión trepó tan alto que cuando se desplome las consecuencias serán caóticas.

Allí el presidente Macri, acompañado por el entusiasta Sergio Massa actor principal en la elección que consagrara la alianza PRO UCR, se entrevistó entre otros con Muhtar Kent, presidente y CEO de la compañía Coca Cola.

Exultantes voceros de la Presidencia de la Nación declararon:

“Que el líder de la compañía de bebidas le anunció al jefe de Estado que su empresa invertirá US$ 1.000 millones en la Argentina, en un plazo de cuatro años.

La información oficial agrega que el dinero se destinará al "desarrollo de infraestructura de operación y distribución e iniciativas ambientales y de promoción de la actividad física". (Siempre viene con los espejitos, para los que añoran mirarse en los del primer mundo)

Desde el gobierno nacional consideraron que "el anuncio es vital para la estrategia del mandatario de conseguir inversiones y radicación de industrias en el país".

La empresa está presente en la Argentina desde 1942: su red de embotellado, comercialización y distribución emplea de manera directa a 8.500 personas e indirectamente a 6.300.”

Hasta allí la gran noticia sobre la lluvia de inversiones. Nótese que a casi dos años, porque esto fue en enero de 2016 no llovió ni una gota de esto en argentina.

Y ahora que el gobierno lanzó la supuesta “reforma impositiva” con una serie de medidas orientadas claramente a concentrar aún más la renta beneficiando a los sectores que representa, y que entre esas medidas figuran aumentos de impuestos diversos, entre ellos a las bebidas azucaradas, el magnánimo Muthar Kent envió su mensaje.

Este dice que Coca Cola estudia frenar una inversión millonaria en la Argentina. Son parte del plan por u$s 1000 millones presentado hace más de un año a Macri en el Foro de Davos.

Pero no se queda allí, porque para marcar quién manda, afirma que también dejarían de comprar jugo concentrado en el país. Aclarando, por si algún desprevenido no se dio cuenta, que la decisión se da en el marco del proyecto que anunció el Gobierno para elevar los impuestos internos a bebidas azucaradas.”

Ya veremos como el gobierno se disculpa y retira su intento de invasión a las utilidades de la multinacional. Es un hecho que así se dará ya que también es probable que este incremento haya sido incluido solo como un mensaje que “vamos también contra los poderosos”, para luego quitarlo en defensa de los supuestos ocho mil quinientos puestos de trabajo. Pero ya sirvió para que muchas economías regionales sin capacidad de lobby sean aplastadas por el “paquete impositivo” que les interesa.

¿Qué debiera hacer un gobierno que no esté dispuesto a ceder independencia y soberanía?

Claramente sostener el impuesto. Y ante la amenaza de no inversión y cese de compra de nuestros jugos, lo que constituye extorsión, quitar el impuesto a las gaseosas de industria nacional para que puedan mejora su inserción en el mercado y absorber en tal caso el personal que la multinacional puede despedir. Además de extremar controles sobre quienes pretenden ponerse por sobre el estado.

Esto sería demostrar que si bien somos un mercado abierto, no aceptamos aprietes ni presiones para fijar nuestras políticas.

No se va a retirar Coca Cola. Porque estas empresas se manejan en función de intereses, y nunca arriesgarán a perder un mercado que les da grandes utilidades.

Pero la Argentina no tiene hoy ese gobierno capaz de defender independencia y soberanía. No está en su ADN. Más están del lado de estos monstruos que manejan la economía mundial por sobre los gobiernos formales de los estados.

Estas son las consecuencias de permitir que estos monopolios globales se instalen en nuestro país, se desarrollen vendiendo basura y luego impongan condiciones.

Exactamente lo mismo pasa con las grandes cadenas, como Carrefour, Cencosud (Super Vea, Jumbo y Disco), Coto, La Anónima, Nexus Partners, Walmart y Casino que concentran el 85% de las ventas y fijan precios una vez que destruyeron el comercio local.

¿Y que son estas cadenas?

Grandes galpones con estanterías, fenomenal publicidad, con interminables líneas de cajas esperando que el cliente se sirva, pase, pague y se vaya.

¿Qué nos dejan?

Comercio local destruido por la reducción de precios hasta arruinarlos, para luego poner los que les den mayor utilidad, empleos cuasi esclavos de la peor calidad, cero redistribución de sus utilidades en otros rubros del comercio local dado que las cajas registradoras solo actúan como gigantescas aspiradoras de billetes que vuelan a otro destinos, no pocos alojados en paraísos fiscales.

En esta situación estamos con este modelo de país.

Cabe reconocer que el gobierno popular tampoco llegó a tocar estos intereses, y ese es uno de los debates pendientes del campo popular. Para definir si cuando volvamos, nos conformaremos con navegar sin hacer olas, o seremos capaces de medidas más contundentes en defensa de nuestros empleos locales, de nuestra industria, de nuestra independencia y de nuestra soberanía.

Claro, para ello tenemos que perder un poco el miedo a la palabra revolucionario, que debiera caracterizar a un colectivo capaz que promover la defensa de los intereses nacionales, y priorizar el bienestar general por sobre los intereses corporativos.


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