REFORMAS, AJUSTE, ESTADO EN RETIRADA.
Esteban Branco Capitanich - Resistencia
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“Se trata de un verdadero programa de premios y castigos de la Nación a las provincias. Contempla un estricto régimen de “control de cuentas” del gobierno central al interior y apunta a regular el esquema de fondos que se giran desde la Casa Rosada a los gobernadores.” dicen los medios adictos al poder. Y lo dicen como para que se interprete como un hecho virtuoso, positivo.

El centralismo y la concentración también cabalgan sobre un triunfo electoral entregado con tanta contundencia como desprecio por las experiencias del pasado. Son el alma misma de un modelo que mantiene inalterables sus objetivos, mientras va perfeccionando las estrategias de dominación sobre las masas con base en el desprestigio de gobiernos nacionales y populares.

Y aquí el rol central de los estudios sociológicos y la construcción de estratagemas vía medios masivos de comunicación para lograr conductas sociales a la medida de intereses contrapuestos a los del pueblo objeto de ellas, y ajustadas por supuesto a los apetitos de las minorías corporativas.

Un ejemplo luminoso del punto al que han llegado las operaciones de desprestigio hacia políticas por el campo popular, y hacia la propia sensibilidad social que ellas contienen, es el de Alfredo Leuco, uno de los periodistas al servicio de las corporaciones. El que molesto frente a la insistencia popular por saber “donde está Sergio Maldonado”, tomó esa demanda con alto contenido humanista y cristiano como una agresión al gobierno, desnudando desde su subconsciente la convicción de culpa y responsabilidad. “No alcanza con prender una luz roja de alarma; nos han declarado la guerra y entre todos tenemos que hacer algo, antes que sea demasiado tarde para lágrimas”disparó con dramatismo.

La palabra “guerra” tiene un sentido concreto y es el de que el lector, oyente o televidente vea a todos los que piden por saber la verdad, no solo como enemigos, sino como potenciales asesinos. Y al convocar con que “…entre todos tenemos que hacer algo…” llama a esa legión de fieles que esperan la palabra del pastor, a colocarse en la trinchera propia. Colocarse en esa trinchera significa repudiar y rechazar todas estas expresiones populares por más democracia, libertad y calidad de vida. Con esto se contribuye en alto grado a ganar elecciones haciendo que los ciudadanos voten emocionalmente y por reacción, sin evaluar su propia realidad, viendo sólo la que se pasa como un reality en los medios.

¿Como se explica que luego de doce años de un gobierno con logros económicos y sociales reconocidos por el mundo, hoy gane recurrentemente el proyecto neoliberal que va en sentido inverso?

Se explica en el hecho que la derecha, inteligentemente, planteó una batalla cultural que ganó ampliamente. Leuco, Majul, Lanata, y demás, no son otra cosa que prolijos ejecutores de un plan de dominio cultural diseñado por expertos luego de lograr desentrañar las capacidades, debilidades, aspiraciones, y carencias de una sociedad despolitizada y con muy bajo nivel de conciencia política.

Y a partir de ello, metódica y planificadamente el plan pasa a estar hecho a medida de los intereses de quienes impulsan el cambio cultural y se entrega a la sociedad para que lo consuma como una mercancía más. Por eso la supuesta lucha contra la corrupción es unidireccional, por un lado acusando a unos y cubriendo de impunidad a otros, y se va dando según el clima social, político o las necesidades de las corporaciones.

Por eso el cadáver de Santiago Maldonado aparece cuatro días entes de las elecciones y dos días antes se anuncia que no tiene heridas con lo que se manda el mensaje que ni la gendarmería ni el estado tienen nada que ver.

Por eso y frente al brutal ajuste que se viene en los próximos días, se produce el desafuero y detención del diputado De Vido, con lo que el ruido que seguirán haciendo los medios con esto tapará el despojo que los eufóricos votantes sufrirán.

No son unos idiotas. Por ahí, alguno parece, como el presidente, pero son equipos de grandes empresas acostumbrados a vender todo, incluida basura. Y no solo venderla, sino hacer que el consumidor celebre alborozado esa ingesta en casos pestilente.

Ese cambio cultural es esta legión de pobres corriendo de la celebración del triunfo electoral a las estaciones de servicio para escaparle al aumento de combustibles ya avisado con antelación.

También lo es aquí en el Chaco una mayoría de Jubilados Provinciales que tienen una caja previsional extraordinaria que les permite una calidad de vida aceptable muy por encima de los nacionales, y que todavía ebrios de euforia triunfalista al leer en los diarios que "la nación convoca al Chaco a reanudar discusión por la caja previsional", pasan a preguntarse, ¿Que va a pasar con nosotros? Votaron eso. Porque eso ya estaba anunciado como plan no negociable, pero pudo más el lavado de cerebro del cambio cultural y ahora se preocupan.

Por todo esto, al peronismo y al campo popular en general les quedan por retomar deberes no hechos, con la mayor premura.

La búsqueda de un Frente superador del FpV, con todos los sectores que repudian este maquiavélico modelo neoliberal es el primer paso a dar de inmediato. La formulación de un plan estratégico de largo plazo es imprescindible como punto de partida. Más no habrá plan estratégico ni posibilidades de éxito si no se producen cambios en la metodología de construcción política. Siempre habrá referentes destacados y líderes con mayor consenso, pero si éstos, por esas distinciones entienden que son los dueños de todos los saberes y decisiones, no salimos del pantano.

Hay que volver a las bases empezando con una democracia partidaria, movimientista, más participativa, que debe, frente a la despolitización actual, ser estimulada por esos dirigentes y líderes para que la militancia recupere la esperanza de ser escuchada. En todos los pueblos es necesario promover la idea que el "partido" es la casa del pueblo. Y que en esa casa entre todos propondremos las políticas que nuestro gobierno desarrollará sin desvíos.

Es posible recuperarnos de la derrota cultural, y mucho más pronto de lo que pueda suponerse dada la cantidad de anestesia que se derrama desde los medios de comunicación. Porque no pasará mucho tiempo para que terminen de agotarse los resabios virtuosos de las hoy denostadas políticas populares. Porque la felxibilización laboral reducirá derechos y salarios que todavía alcanzan para algunos gustos y tras los cuales están las aves de rapiña corporativas. Porque la necesidad de "equilibrio fiscal" exigirá más aumentos de tarifas y servicios vaciando más los bolsillos populares.

Allí debemos estar para promover la reflexión, en el mano a mano, en las redes, en todas las formas posibles que permitan contrarrestar la supremacía que la propiedad de la prensa le da a la oligarquía gobernante. Sin olvidar de corregir todos los desaciertos con los que contribuimos a facilitar nuestra propia derrota cultural.


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