CAMPESINOS, ¿QUE TIEMPO LE DEDICAMOS A LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA?
Diario El Campesino - Resistencia
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Es frecuente escuchar que el enorme déficit de los pequeños productores y familias campesinas en general en su participación política, tiene razón en la falta de tiempo: "...estamos del amanecer al oscurecer en el surco para poder sobrevivir..." es una frase escuchada. Y no debe dudarse que contiene mucha verdad. Ahora bien. ¿Es posible pensar que el esfuerzo físico diario "de sol a sol" podría rendir mejor si una parte del tiempo la dedicamos a que ese esfuerzo sea capitalizado mayormente por el productor y su familia?

Sin lugar a dudas, sí.

Porque si estamos contenidos en un sistema injusto, que es el que determina que el producto de nuestra jornada desde "el amanecer, hasta el oscurecer" se distribuya inequitativamente de modo tal que para la familia apenas alcanza para subsistir, mientras otros eslabones de la cadena capitalizan partes más importantes sin el mismo mérito, sin dudas es donde debiéramos dirigir parte de nuestro tiempo y esfuerzo para modificar las condiciones que nos condenan a esa explotación.

A nadie quepan dudas que esos "otros eslabones" de la cadena que capitalizan el esfuerzo del campesino, están más tiempo dedicados a la gestión de sus intereses, al lobby con el poder, y a las presiones sobre la estructura política que toma decisiones, que al cultivo de la producción. Y lo que consiguen es que cuando se discuten políticas para la Agricultura Familiar, por ejemplo, tengan ellos más peso, participación y visibilidad que los verdaderos protagonistas: los campesinos.

Hubo tiempos en el Chaco en los que la presión de las multinacionales del algodón sobre el productor primario se constituyeron en un estímulo para la organización. Así surgieron las cooperativas agrícolas y agropecuarias. Las que luego se organizaron en un segundo grado con la creación de la Union de Cooperativas Agrícolas Limitada.

Pero el enemigo no descansa, y no tardó en tejerse toda una maraña en torno al sistema cooperativo para quitarle de nuevo la renta perdida por parte de las multinacionales que vieron como de concentrar el 80% del algodón en el Chaco, en los años 70 solo se quedaban con el 25%.

Ucal se había convertido en un emporio, cooperativas, desmotadoras, hilanderías, fábricas de aceite y algodón hidrófilo, flota de camiones, embotelladora de vinos, eran entre otros emprendimientos propiedad de los chacareros chaqueños. 3.500 obreros entre los que se redistribuía un 17,5% de las utilidades.

Y llegó la dictadura. En realidad llegó el modelo econímico social neoliberal usando a las fuerzas armadas como herramienta para instalarse en el poder.

En el Chaco el objetivo primero fue destruir el sistema cooperativo solidario y devolverle a las multinacionales la renta que los agricultores habían recuperado para sí. Se hizo una fenomenal campaña por el individualismo y la competencia en reemplazo del asociativismo y la complementariedad. Se persigió a dirigentes para imponer el terror hacia la participación y se instaló que el que produce debe quedarse en su chacra.

Claro que quedarse en su chacra implica que la carne que se paga $ 23 al productor, cueste en el mostrador $ 250.

Entonces, de nada vale protestar en contra del gobierno, sea el que fuere. Porque ya vimos que la Federación Agraria por ejemplo que tanto batallara contra el Frente para la Victoria y fuera una pata importante para que hoy gobierne Cambiemos en la argentina, protesta por el costo de la carne de cerdo al consumidor y la magra recompensa al productor.

Lo que se debe hacer es estimular la participación de los productores y el tejido de alianzas con los consumidores para evitar ser unos y otros presas, y víctimas de la picardía de la intermediación. Para eso el tiempo que los Agricultores Familiares le dediquen a su organización con otros productores y a las estrategias de agregado de valor y distribución, es fundamental y sin dudas rendirá con creces frente al tiempo que le quiten a doblar la espalda sobre el surco.

Y esto es participación política. Eso es hacer política en el sentido amplio de protagonizar para que las decisiones vaya en el sentido que las mayorías deseen y necesiten.


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