MIRTA MOREIRA, UNA MUJER LADRILLERA
Mariel Luna - Publicado por DIario NORTE 
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Dirioelcampesino.com reproduce un artículo de Mariel Luna, con fotografía de German Pomar acercando a sus lectores una historia de trabajo y lucha de una mujer ejemplo de sacrificio y tenacidad, que merece ser conocida. Mirta Moreira es madre de 9 hijos y en su voz, las principales líneas de lucha podrían resumirse así: piden regularización del trabajo, un convenio que les permita asegurar la estabilidad laboral, y la concreción de la Mesa Provincial de Mujeres Ladrilleras. En una entrevista con NORTE, cuenta los pormenores del oficio y cómo su vida y la de su familia son representativas de un grupo que se debate entre el trabajo diario y la extinción.

Para llegar al lugar en el que viven y trabajan, es necesario hacer un poco más de seis kilómetros desde la plaza central de Resistencia, por la avenida 25 de Mayo. Uno atraviesa el medio de la ciudad, y bordea casi toda Fontana. La avenida se convierte en camino de ripio, y cruzando el cartel que da la bienvenida al barrio San Pablo, doblando a la derecha, nos encontramos con lagunas, un paisaje verde y un piso anaranjado. Ahí vive Mirta Moreira, ahí trabaja desde hace más de 20 años, ahí aprendió del oficio y, el mismo lugar fue escuela para sus hijos.

Emergencia laboral

Donde residen ellos, hay otras 172 familias y juntos conforman la Cooperativa de Provisión para Ladrilleros San Pablo. “En sí, no tenemos una ayuda mensual, porque si el gobierno asegurara un cupo de compra, nosotros podríamos continuar produciendo, y mantener como en otros años una actividad constante”, explica, y agrega que hace dos años, cuando había un mayor volumen de construcción, ellos vendían de forma particular, no necesitaban pedir al gobierno. “Pero en esta emergencia que estamos pasando, necesitamos el apoyo”, asegura.

“Tenemos un horno que desde hace más de cuatro meses no se puede vender. Estamos sacando otro, para el que no conseguimos la leña para poder quemar. La liga también es difícil de conseguir, porque hay que traer del interior y no tenemos como buscar”, menciona la mujer, y cuenta que tienen unos camioncitos viejos que sólo sirven para andar por acá. “Es como que vivimos chimbos, fuera de la ley. Pero no tenemos fondos para hacerlo, aunque queramos vivir bien”, señala.

“Por eso es la emergencia de hablar con Peppo. Yo solamente soy la gestora, pero la gente lo necesita”, dice. Para poder armar un horno de 10 mil ladrillos, se necesitan alrededor de 20.000 pesos y en estas condiciones esa inversión no se puede recuperar. El trabajo es crudo, su piel, sus manos y la de los demás trabajadores lo muestran. “Hay semanas enteras que pasamos a mate y a pan”, dice. El contexto se ve cruel, hay lugares en los que antes trabajaban y ahora quedaron en el olvido, hay ladrillos sin vender, todo está quieto. “Hay pisaderos sin terminar porque no tenemos liga; y hay otros que quedaron parados porque como no hay plata, no se pueden conseguir los otros ingredientes necesarios”.

Aún con todas estas condiciones, Mirta se pone al frente. “Cuesta mucho poder liderar una institución siendo mujer. A nosotras nos cuesta mucho en el sector ladrillero. Seguimos peleando por el espacio, pero ahora por lo menos tenemos el acompañamiento de los compañeros que manejan la Mesa Provincial de Ladrilleros, entonces estamos teniendo una ubicación”, dice. Ella, junto a sus pares, trabaja por la creación de una institución que sea representativa de todas las mujeres que, según el relevamiento que hicieron, serían alrededor del 40% del sector.

Una vida en el oficio

-- ¿Cómo te iniciaste en este oficio?

-- Esto predio era la empresa Ingevial de ladrillos, y cuando hubo un default en el gobierno de Alfonsín, pasó pertenecer al banco, y en el año 92, cuando me quedé sola con mis cuatro hijos, tomamos las tierras y nos pusimos a fabricar. Antes no nos molestaban porque las tierras no valían nada. El problema surgió después de la explosión social, entre el 2001 y el 2005. Para entonces yo tenía un papel de la época de Tagüinas en el que me autorizaban a trabajar, no a vivir acá: por eso nunca habíamos vivido en estas tierras. Cuando presentamos todas las pruebas, la Cámara Contenciosa intimó a la provincia, para que podamos regularizar la luz y agua. Cuando pusimos el amparo, la Confederación Internacional de Cooperativas nos ayudó. Ahora ya llevamos 24 años acá y las tierras están intactas. Así empezó todo, con mis primeros cuatro hijos y los cinco que vinieron después.

-- ¿Cómo es el día a día? ¿A qué hora arrancan a la mañana?

-- Nos levantamos temprano, a las cinco de la mañana ya empezamos. Los trabajadores llegan desde las siete y se quedan todo el día. Las mujeres tenemos que ordenar la casa y después ocuparnos de la ladrillería, hacemos las dos tareas. Hay partes que no las hacen los hombres, como por ejemplo acomodar y ubicar los distintos materiales. ¿Lo más difícil? Para nosotras todo es pesado: la carretilla o picar los cascotes.

-- ¿Cuánto cuesta un ladrillo?

-Legalmente, dos pesos. Pero en la realidad nuestra, nos pagan 1,20, y aunque cueste, tenemos que bajar por necesidad. Está dura la situación, pero nosotros no queremos bolsas de mercadería, lo que queremos es que nos sostengan la fuente de trabajo.

--¿Actualmente reciben algún apoyo o subsidio?

-El apoyo que nos venía dando el gobierno de 1800 pesos se vence ahora en noviembre. Para diciembre no tenemos nada y estamos desesperados porque sabemos que eso se pierde. Realmente, 1800 no es nada, pero para uno que no tiene otra cosa, ya es algo. Nosotros por ese motivo queremos tener una audiencia con el gobernador, para ver cómo vamos a resolver nuestra situación. Si firmáramos un convenio por una compra anticipada a un año, tendríamos asegurado el trabajo y ellos cuando vayan necesitando tendrían disponible.

Queremos que sea un convenio piloto, o como ellos le quieran poner, para la compra anticipada. Promesa, no hay ninguna hasta ahora porque saben también que no nos pueden mentir. Si se logra el acuerdo, nosotros mismos podríamos hacer las herramientas. Además, contamos con un beneficio de la naturaleza, tenemos una napa, y con una oruga podríamos trabajar sin ponerle liga, porque ya está el sedimento natural de la laguna. Pero como no tenemos ayuda de una máquina, no lo podemos aprovechar. También estuvimos leyendo la nota sobre el empresario que hace los ladrillos para el futuro, y pensamos que si pudiéramos aprovechar esto, fabricaríamos ladrillo liviano y económico también.

Una tenaz luchadora

“Nosotros firmamos la paz social y no nos movilizamos más durante el gobierno de Jorge Capitanich, pero después quedamos en el olvido, desde entonces no supimos más nada. En el convenio de paz social acordamos que ellos iban a asistir a todas las familias y que todas las inquietudes que hubiera, las iban a trabajar en conjunto con las comunidades en el territorio”, cuenta, y sigue: “Apostamos a este acuerdo, porque nos parecía la mejor alternativa para poder seguir trabajando y que las familias no se desunan”. Esto se respetó hasta hace unos meses, en los que se vieron obligados a volver a las calles, según cuenta.

Para persistir en las tierras, tuvieron que aguantar varias tormentas, enfrentamientos, amenazas, desalojos y nada es gratuito: “El cuerpo de uno sufre las consecuencias, pero yo no me arrepiento de todo lo que hice y lo que luché junto a mis hijos”, sintetiza. “En el 2013 me desalojaron policías por orden de Ivanoff para darle las tierras a otros. Después de eso terminé con un ACV, estuve internada, me robaron todo, pero gracias a firma del petitorio de las 19 provincias en las que me conoce la gente, me mandaron una vivienda. Fue el sector ladrillero el que me ayudó”.

--¿Te imaginás haciendo otra actividad, teniendo otro oficio?

--Mirá, a mí de muy chica mi mamá me puso en una familia con la señora De Monte. Ahí me crié hasta los 14 años y estudié secretariado contable. Esa familia me quiso adoptar, pero mis padres no aceptaron, me dijeron: somos pobres, pero somos tus padres. Y yo ahora recién entiendo por qué. Con el aprendizaje que tuve en esa oportunidad es con lo que pude defenderme en la vida y encontrar las estrategias para sobrevivir con mis hijos. Por eso les digo a las mujeres que el estudio es fundamental. Y te ayuda a no perder tu verdad, que es lo que vos decís y lo que vos hacés, es tu lucha.

Falta de obras públicas, estado crítico en todo el país

El mes pasado, el secretario general de la Unión Obrera Ladrillera de la República Argentina (UOLRA), Luis Cáceres, aseguró a medios nacionales que “la situación actual de los trabajadores de la construcción es la peor de los últimos años”, según las últimas cifras dadas a conocer por la Cámara Argentina de la Construcción.

“Hoy se vive una época sumamente dura en el país, en la que se están experimentando los resultados de las políticas llevadas a cabo por el Gobierno Nacional, que tienen como consecuencia directa la pérdida del empleo y de la calidad de vida de los trabajadores postergados”, señaló.

Cáceres realizó declaraciones en el marco de un operativo en el cual se clausuraron hornos ladrilleros dejando a cientos de trabajadores sin fuente de empleo, según denunció el sindicato. El representante de los ladrilleros afirmó: “Mientras continúe la caída del empleo, de los salarios y la escalada de precios, nuestra tarea y nuestro compromiso será cada día más firme. Cada día que pasa, se pierden cientos de puestos de trabajo y eso tiene que terminar”.

Esta situación, que Mirta Moreira en representación de la Mesa Provincial de Ladrilleros del Chaco también pudo ilustrar, se repite en otros puntos, como Oscar Abel González, presidente del Consorcio de Ladrilleros de Sáenz Peña lo explicó a NORTE días atrás: “En lo que va del año 2016 vendimos nuestros ladrillos y subsistimos con el escaso movimiento que registró la obra privada, es decir que sobrevivimos con el aporte del vecino, pero hace un mes que está todo paralizado. Las obras que estaban abierta consumieron el stock de ladrillos necesarios, y se continúa pero ya con otro tipo de materiales”. “En este momento la venta de ladrillos es nula producto de esa paralización de las obras públicas”.

Reunión, mañana

Integrantes de la Mesa Provincial de Ladrilleros fueron recibidos este martes en Casa de gobierno, luego del reclamo que los trabajadores expusieron públicamente. Según Mirta, los funcionarios se comprometieron a recibirlos nuevamente mañana lunes, con horario a confirmar.

“Mis ideales son los que me enseñó mi mamá: la libertad de expresión, de decisión y de trabajo. Si no hay ideales, no hay convicción, no hay trabajo, no hay nada. Las ideas son las que te llevan a sacar una casa adelante, a tus hijos. Lo que rescato es que todo lo que me pasó, me llevó a ser más fuerte y a no tener miedo, porque las tres veces que estuve mal, Dios me salvó, y hoy tengo 45 años y más de 20 dedicados a mi trabajo y a la lucha junto a mis compañeros” (Mirta Moreira)


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