AMBIENTE, OCULTAMIENTOS Y COMPLICIDADES.
Diario El Campesino - Colonias Unidas, Chaco
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Un tema complejo en el que el interés económico, tanto individual como empresario, corporativo, de gigantes multinacionales, y también de los gobiernos para no frenar "el desarrollo" productivo que cabalga casi en exclusiva sobre commodities, coloca una barrera casi infranqueable a la verdad cuando de contaminación se trata.

Se pone por delante la renta. Luego viene lo demás, incluido el ambiente, la salud del suelo, la animal y la humana. Entonces los casos que se denuncian entran en una especie de amasadora gigante de mediciones, tanto de los tóxicos presentes, como, y especialmente, de las consecuencias que, dicha la verdad, puede ésta tener sobre el modelo de agricultura industrial vigente que no debe bajo ningún aspecto ni costo verse afectado. ¿Se entiende? La verdad podrá ser dicha, solo si no afecta el interés supremo de la producción en gran escala.

EL ÚLTIMO CASO DE COLONIAS UNIDAS

La familia Moralez de Colonias Unidas, Chaco, pequeños productores pobres de la zona, vecinos de otros con mayor capacidad de labranza, denunciaron los primeros días del mes de octubre de 2016 ante la municipalidad local que luego de una lluvia, posterior a la fumigación de un campo vecino y lindero, se produjo la mortandad de sus animales, ovejas y chivos, y también de las abejas de sus colmenas. Además de verse afectados en su salud con síntomas de posible intoxicación.

Inmediatamente el municipio dio cuenta del hecho al Ministerio de Ambiente, Planificación e Innovación Tecnológica, el que dentro de las 24 horas se hizo presente en el lugar de los hechos.

Los funcionarios visitaron a la familia damnificada, algunos de cuyos miembros tuvieron que ser atendidos en el Hospital local y derivados al Hospital Perrando de la ciudad de Resistencia. El Ministerio tomó contacto con APA (Administración Provincial del Agua) y SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Alimentaria) quienes tomaron muestras de los animales cuya mortandad se constató, y del agua tanto de consumo humano como animal. Solicitándose también a la Subsecretaría de Promoción de la Salud la toma de muestras de sangre a la familia afectada y posiblemente intoxicada.

Luego se visitó al vecino cuyo predio había sido fumigado, quien confirmó la aplicación de glifosato pero no permitió el acceso a su propiedad.

DUDAS

Hasta éste punto se observa una conducta razonable del estado frente al hecho consumado. Y valga aquí un paréntesis para mencionar que los hechos consumados tienen en casos consecuencias irreparables, por lo que quizás sea imperativo evaluar algún modo de intervención del estado que evite los hechos, no que corra tras ellos. Porque así lleguen las sanciones, que pocas veces llegan, no solucionan de raíz la problemática. No evitan la contaminación, solo y en el mejor de los casos sancionan y todo sigue para que mañana volvamos con otro hecho consumado.

Cerrado el paréntesis, y siguiendo con el caso, se puede decir que el estado, en el marco actual, se hizo presente y tomó en sus manos la investigación para dilucidar el origen de los daños evidentes.

Al ampliarse la denuncia dado que continuaba la mortandad de animales, nuevamente las autoridades se hicieron presentes en el predio fumigado para imponer a su propietario de los alcances de la Ley de Biocidas 7032, el que en esta oportunidad accedió a franquear el ingreso a su predio evitándose por tanto apelar a las vías judiciales.

Las muestras tomadas, fueron giradas a organismos públicos y privados, según siempre informe de la Secretaría de Ambiente para su análisis y dictamen.

Donde las dudas se agigantan en cuando ni la familia Moralez, ni la Red de Salud Ramón Carrillo, organización con gran protagonismo en la difusión y demanda de medidas que preserven la salud integral, animal, ambiental y humana, pudieron acceder a quienes realizan los estudios. Y para acrecentar las dudas, aparece en los medios, sin previa comunicación a los interesados ni la organización que los acompaña, la noticia de que estos estudios habrían arrojado la conclusión que no se detectaban residuos tóxicos de agroquímicos. Altamente sospechosa esta afirmación, por ahora solo periodística, además de absolutamente improbable tal resultado por el hecho que el propio titular de la fumigación reconoce haber aplicado glifosato.

La doctora Alejandra Gomez, asesora legal de la Red de Salud “doctor Ramon Carrillo” confirmó que ni la familia Moralez ni la Red de Salud han recibido respuesta al requerimiento que ambos hicieran para conocer donde se realizarían los estudios y demás detalles del proceso.

Es por ello que –manifiesta la doctora Gomez- su sorpresa que a la falta de respuesta oficial luego se difunde por la prensa un supuesto resultado de los estudios que descartan la presencia de agroquímicos y atribuyen la contaminación e intoxicación a la presencia de nitritos y nitratos, cuando sabido es que el Glifosato tiene entre sus componentes el N-Nitroso, uno que los componentes con efectos cancerígenos y está presente además en los fertilizantes.

Agregó la doctora Alejandra Gomez que la familia afectada debe seguir bajo control porque los efectos pueden darse a mediano y largo plazo. Lamentándose que la familia afectada no haya recibido un asesoramiento preciso y un seguimiento adecuado de cómo tratar los animales muertos, los que pudieran morir en los días posteriores, como tratar el agua para consumo animal y humano, qué hacer con los frutos de la huerta.

MÁS QUE DUDAS, CERTEZAS

Lo brevemente relatado en esta nota lleva al título de la misma y a éste subtítulo. Lleva e indica que los gobiernos están entrampados en un dilema existencial del desarrollo capitalista: La verdad puede ser dicha, solo si no afecta el interés del poder. Y el poder no está en los gobiernos, está en las gigantescas corporaciones multinacionales, mucho más poderosas que el más poderoso de los gobiernos, y en la necesidad de producir –en este caso- commodities como base de equilibro fiscal y en consecuencia el acceso a recursos para el funcionamiento del sistema.

Entonces la verdad sobre lo ocurrido en Colonias Unidas va mucho más allá del interés de la familia Moralez, del productor que aplica los paquetes tecnológicos que la gran industria impone, y de las organizaciones que ponen Ambiente y Salud por sobre la renta.

Lo que aquí debe preservarse es la salud del modelo de producción con tecnología de semillas genéticamente modificadas, lo demás, los daños colaterales como los de la familia Moralez, es el costo que se debe pagar en aras de ese objetivo superior del modelo imperante. En consecuencia, la verdad, pasa a la trastienda.


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