PEONES RURALES EN RIESGO
Diario El Campesino 
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Los vaivenes de la política siempre tienen impactos, positivos o negativos en la vida de los pueblos. Cuando el modelo de país que se propone surge de una concepción humanista, cristiana, abarcativa de todo el arco social, y pone en el centro de sus políticas al hombre, será especialmente sensible a los más postergados que son mayoría, y la calidad de vida del conjunto crecerá.

Cuando a la inversa, el gobierno tiene como objetivo principal la renta de las poderosas corporaciones que desprecian al otro y las mayorías son solo la variable de ajuste para potenciar las utilidades corporativas, el resto, pasa a cumplir el rol del carbón que ilumina el bienestar de esas minorías.

El RENATEA (Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios) creado en 2011 reemplazó al RENATRE que era un organismo del derecho privado, no público, integrado por la UATRE (Gremio de los Peones Rurales), las patronales del campo (Sociedad Rural y otras) y una sindicatura pública.

El Registro tiene por objetivo la custodia de cumplimiento del Estatuto del Peón Rural de prácticamente nulo cumplimiento luego de su primer impulso durante el primer gobierno de Perón.

Ni la UATRE ni el RENATRE hicieron los esfuerzos necesarios para que los trabajadores rurales tengan el ejercicio pleno de sus derechos. Y cuando éstos eran vulnerados, el peón se veía en la obligación de denunciarlos ante el RENATRE, mesa en la que estaba sentado su patrón. Esta grosera afrenta, burla y ejercicio de violencia en contra de todos los derechos, es la que llevó a la creación del RENATEA.

Y los resultados están a la vista. Durante una década del RENATRE, este organismo, repetimos integrado por el sindicato y los patrones, no encontró un solo caso de explotación laboral, trata ni trabajo infantil. Ni un solo caso.

Sin embargo, el RENATEA en solo tres años realizó más de ochocientas denuncias ante la justicia por los mismos delitos mencionados. Miles de trabajadores fueron ingresando al ejercicio pleno de sus derechos a partir de una estructura estatal con Delegaciones, Unidades Territoriales y Unidades de Gestión Local que llevaron a trabajadores y empleadores el conocimiento de sus derechos y obligaciones. Las prestaciones se multiplicaron por diez, porque antes los que estaban registrados lo único que hacían era aportar parte de su esfuerzo, pero sus “representantes” y los que tenían el deber de custodios del cumplimiento de la Ley, jamás les contaron cuales eran esos derechos.

Claramente el problema radicó en la claudicación del gremio y su mimetización con las patronales como es público y notorio al verse la estrecha relación personal y política del titular de la UATRE Gerónimo Venegas con las grandes patronales campesinas. En el medio como el sabroso jamón crudo del mejor sándwich quedaron los derechos de los trabajadores.

Cuidó muy bien Venegas que los trabajadores no conocieran que tenían derechos tales como las prestaciones por fallecimiento y por desempleo. Porque esa ignorancia en la que eran mantenidos significaba más recursos para las sociedades anónimas por las que se drenaba la recaudación que terminaba en los bolsillos de quienes el menos avisado pueda imaginarse.

Más del 50% de trabajadores sin registro ni derechos y de ese menor porcentaje registrado otra mitad ignorando totalmente la existencia del RENATRE y la UATRE son el resultado de la traición y el saqueo al sector más postergado de la ruralidad. Una canallada sin nombre protagonizada por hombres sin dignidad ni honor.

Es por eso que hoy esos mismos se prestan a ser sicarios de las corporaciones para destruir lo que el RENATEA construyó en solo tres años. Por esas características personales los ideólogos de la dictadura de ayer que hoy gobiernan sin intermediarios la argentina, les ordenan desmantelar también este organismo para que los trabajadores rurales vuelvan a ser invisibles y para que las patronales dispongan de esclavos como los detectados por el RENATEA en campos de Ramón Puerta y Luis Miguel Etchehevere hace poco más de un año. Esclavos que jamás el “Momo” Venegas vio entre tanto café, asado y negocios con ambos.

Estos despidos en el RENATEA violatorios de la ley y el derecho, son parte de la impunidad destructiva que tiene como fin último quitar estado para que la perversidad del mercado vuelva a quedarse con el sudor, la sangre y el futuro de los trabajadores agrarios.


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