“NO MATEN AL CAMPO”, y el grito del tero…
Diario El Campesino 
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Convocados por los grandes medios de comunicación que lideran la oposición política en Argentina llegaron al obelisco de Buenos Aires el grupo de grandes productores del Chaco con su consigna “NO MATEN AL CAMPO” con la que inundaron los alambrados de la zona centro y sudoeste de nuestra provincia.

Como corresponde a una buena organización, desfilaron por el obelisco para sacarse fotos con el selecto grupo de productores todos los referentes cuyos piolines empuña el Círculo Rojo. Mauricio Macri que no se ahorra promesas de bajar la inflación, sostener todos los logros –que ahora reconoce- del kirchnerismo, por un lado, y por el otro, eliminar retenciones e impuestos. ¿Con que recursos? No importa, total –si los argentinos se suicidaran y lo votaran- son solo promesas, ya vendrán las escusas; María Eugenia Vidal exultante por conocer el capullo de algodón; Algún que otro enviado de Massa, y el sindicalista estrella de la Sociedad Rural, Gerónimo “Momo” Venegas, propietario de la mayor empresa vendedora de esclavos en Argentina y por lo tanto atento a los llamados de sus clientes.

Lo interesante es como se usa una consigna real pero que no apunta a los verdaderos criminales, sino que trata de reforzar su aptitud y capacidad. La inmensa mayoría de estos grandes productores están centrados en la producción de soja, y el grupo del Chaco también, en parte, al algodón. En todos los casos el 100% usando semillas genéticamente modificadas y en consecuencia con uso obligatorio de los denominados paquetes tecnológicos que incluyen además de las semillas, herbicidas, plaguicidas y fertilizantes, y por supuesto grandes maquinarias apropiadas que se deben renovar permanentemente por las exigencias de la gran industria.

Deben comprar todos los insumos a Monsanto que domina el mercado, con quién no están en condiciones de discutir absolutamente nada, ni precios, ni rentabilidad. Es la multinacional la que hace el cálculo y va ajustando siempre con la cantidad de hectáreas que debe sembrar cada productor para poder vivir de su explotación. Así pasaron de cien a quinientas y excluyeron a miles; luego de quinientas a dos mil en un nuevo ajuste para producir más con menos actores.

Queda claro que con cada ajuste la industria que copó el mercado elimina una gran cantidad de productores con quienes compartir la renta, maximizando así sus utilidades. Es por eso que en colonias de diez mil hectáreas en las que antes vivían cien productores más quinientas o más familias de trabajadores rurales en promedio, hoy no quedan más de diez productores y otros tantos trabajadores en el mejor de los casos. La pregunta que debemos hacernos es a que bolsillos fue a parar la renta que antes se llevaban las quinientas ochenta familias que ya no están. A los de Monsanto sin lugar a dudas, ayudándolo a tener más poder que la mayoría de los gobiernos contra los que se protesta.

Estos diez productores, que alguna vez creyeron ser estrellas porque supuestamente crecían a costa de la desaparición de sus vecinos y lucían muy horondos las gorras de Monsanto, hoy, aún estrellados, siguen colonizados y protestan en contra del gobierno mientras le hacen el juego a sus explotadores. Ya que en lugar de exigir la demonopolización de las semillas que los obligan a envenenar y envenenarse solo para sobrevivir y enriquecer a los fabricantes de la muerte, protestan contra el gobierno para que reduzca las retenciones que protegen el mercado interno entre otros enormes beneficios que ponen equidad en las relaciones sociales. ¿Creen realmente que si se reducen las retenciones mejorará su rentabilidad? ¿Les cuesta tanto darse cuenta que Monsanto inmediatamente elevará la superficie mínima de cada explotación para volver a apropiarse de la diferencia?

A los pasacalles "NO MATEN AL CAMPO" debieran agregarle adelante la palabra MONSANTO, para que deje de ser como el grito del tero.

Y para que sea más completo, concreto y real, lo que debieran decir es "MONSANTO, DEJEN DE MATARNOS". Porque del Agente Naranja con el que esta empresa inició su carrera criminal, y del que cuarenta años después aún en Vietnam se pueden ver miles de personas con deformaciones severas, daños cerebrales y físicos, defectos congénitos y multitud de tipos de cánceres diferentes, a éstos paquetes tecnológicos y sus consecuencias, la única diferencia es que no hay una guerra declarada, pero el objetivo, la matriz de saqueo de los recursos naturales, la pobreza y muerte que siembran sobre miles de personas en los países subdesarrollados son los mismos.

Y para desgracia hoy parte de las víctimas son soldados de los criminales, entre ellos estos manifestantes que en lugar de exigir al gobierno políticas de liberación, soberanía e independencia, se juntan y se prestan a hacerle el juego a sus verdaderos explotadores sacándose además fotos con quienes lo que harían de llegar el poder en Argentina es profundizar y consolidar la posición dominante de sus victimarios.

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