Proyecto Apicultura en el Monte
El Campesino 
La Delegación Chaco del RENATEA gestionará ante la Secretaría de Ambiente de la Nación dependiente de la Jefatura de Gabinete de Ministros, la implementación de proyectos productivod para Trabajadores Agrarios en el marco del Convenio Suscripto entre ambos organismos nacionales y el programa P.I.S.T.A que desarrolla en todo el territorio nacional.

A efectos de evaluar la puesta en marcha de similares en nuestra provincia, a continuación hacemos mención a un proyecto en ejecución en la provincia de Formosa.

El proyecto “Apicultura en el Monte” se desarrolla en el oeste de la Provincia de Formosa, en el norte de la Argentina, y tiene por protagonistas a veintidós familias de la etnia wichí pertenecientes a cinco comunidades. La zona pertenece al chaco árido, con temperaturas máximas de unos 45ºC y lluvias del orden de los 650 a700 mm por año, concentradas entre diciembre y marzo.

diferencia”- son un pueblo de cazadores, recolectores y pescadores, originariamente nómade, que llegó al oeste de la Provincia de Formosa desde el río Guapay o río Grande (Departamento de Santa Cruz, Bolivia) hacia fines del siglo XVII movidos por presiones de otros pueblos que los forzaron a buscar nuevas tierras.

La recolección de miel de bosque es una actividad tradicional en la cultura wichí. La miel se utiliza como alimento y en la medicina tradicional.

La asistencia de AFLDH, canalizada por EPRASOL como organismo ejecutor local socio del Bosque Modelo Formoseño, está enfocada a capacitar integralmente a las familias beneficiarias para la producción apícola orientada, en una primera etapa, al autoconsumo de manera de enriquecer su dieta, con la perspectiva de un futuro incremento de la producción que posibilite el trueque y la comercialización de miel y algunos subproductos.

Los objetivos generales del proyecto, a ser alcanzados sin romper los circuitos económicos sociales actuales, son:

Incorporar conocimientos nuevos a los propios, sobre todo en lo que hace al manejo de un apiario convencional

Mejorar la calidad alimentaria a través de la actividad apícola a escala familiar.

Lograr una mejor calidad de vida de las familias beneficiarias del proyecto a través de un incremento en sus ingresos monetarios, a través de la comercialización de la miel y algunos subproductos.

Orientar la actividad hacia el consumo familiar y ciertas posibilidades de trueque-venta en los mercados locales.

Son objetivos específicos del proyecto:

Aprovechar los conocimientos sobre las especies melíferas (en relación con las épocas de floración en el año, especies melíferas, tipos de miel, etc.).

Lograr un manejo adecuado de las colmenas y de sus productos.

Generar en la zona recursos humanos capaces de multiplicar las enseñanzas en el futuro a otras familias que deseen reproducir la actividad.

El proyecto tuvo un alto impacto positivo en las comunidades donde se implantó y generó gran entusiasmo, aun entre familias que no recibieron elementos de trabajo. A efectos de atender esta nueva demanda hacia el proyecto, se permitió su participación en las actividades de capacitación, de manera de facilitar su entrada en producción en el futuro próximo. Esto implicará un fuerte incremento en el número de familias participantes, con la consiguiente extensión de los beneficios del proyecto.

Por su parte, las familias beneficiarias que actualmente cuentan con colmenas esperan aumentar la cantidad de cajones en producción aprovechando los conocimientos y experiencia adquiridos durante esta etapa.

Es importante destacar que muchos de los participantes son jóvenes, que encuentran en las actividades apícolas una ocupación dignificante y provechosa con un buen potencial de desarrollo.

En una primera instancia, se experimentaron algunas dificultades en relación con la participación de las mujeres. Sin embargo, luego de concurrir a una actividad de capacitación organizada por la comunidad toba Com’lec, los participantes wichí empezaron a cambiar su opinión puesto que en el grupo toba las mujeres son muy activas. Se ha logrado, en consecuencia, un importante avance en el tema y es factible que la participación femenina se incremente en la segunda etapa del proyecto.

La interacción con el proyecto JICA con la comunidad toba Com’lec y el Bosque Modelo Formoseño, así como la perspectiva de un esfuerzo conjunto entre tobas, wichís y criollos abre un panorama interesante para el desarrollo de la apicultura en la zona. La posibilidad de obtener excedentes susceptibles de comercialización con certificado de producción orgánica resulta atractiva y será explorada. Asimismo, sería conveniente profundizar en una próxima etapa las oportunidades y desafíos atinentes a la comercialización de la miel de manera de asegurar un buen ingreso a los productores.

Las perspectivas de desarrollo futuro del proyecto son muy prometedoras y muestran el fuerte impacto del proyecto como catalizador del cambio productivo con conciencia ambiental y el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades wichí del oeste formoseño.


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