TIERRAS, UN DEBATE PENDIENTE, Y URGENTE.
El Campesino 
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La creciente concentración en cada vez menos manos es una luz roja que el sistema se niega a mirar. En argentina y buena parte de América Latina, colonizados por el Derecho de Propiedad colocado el el altar de los Dioses más sagrados, no logramos abrir los ojos ante la tragedia que se cierne por la negación de un recurso que la naturaleza -no el hombre- puso al servicio de la vida. Agregamos un artículo sobre conflictos en Bajo Aguán, Honduras que ya llevan decenas de muertos. Espejo para mirarnos.
  • El caso Bajo Aguán, Honduras
  • El sector agropecuario en honduras contribuye entre el 26 y el 28% al Producto Interno Bruto (PIB) y más de un tercio de su territorio está constituido por tierras cultivables y pastizales. Pese a esa gran disponibilidad de tierra, gran cantidad de familias continúa sin tener acceso a la tierra y miles de ellas poseen apenas entre 1 y 3,5 hectáreas, mientras existe una gran concentración de tierras en manos de propietarios particulares. Esta situación incrementa los niveles de pobreza y pobreza extrema de un país enormemente rico en recursos naturales (FIAN, 2011).
  • La reducción de la soberanía y seguridad alimentarias en honduras está acompañada por un proceso de reconcentración de las mejores tierras del país en pocas manos, lo cual ha hecho retroceder los avances logrados en materia de redistribución de tierras a partir de los años setenta. El proceso de reforma agraria tuvo su auge entre 1973 y 1977, cuando se distribuyeron 120 mil hectáreas en solo cinco años.
  • Fue en esa época que el Estado comenzó a promover un programa de migración inducida para trasladar campesinos a zonas despobladas del Atlántico hondureño, sobre todo en la región del Bajo Aguán.
  • Sin embargo, en el marco de los Acuerdos de Ajustes Estructurales impulsados por los organismos financieros internacionales, se promulgó en 1992 la Ley de Modernización y Desarrollo del Sector Agrícola, con la que los empresarios continuaron la concentración de la tierra. A través de diversos manejos irregulares y diferentes interpretaciones de esa ley, se otorgó a los grandes productores la oportunidad de extender sus territorios más allá de los límites máximos de propiedad que la ley de reforma agraria había establecido; en otras palabras, se les permitió acaparar tierra.
  • Para los campesinos sin tierra y minifundistas se perdía así la esperanza de acceder a tierra productiva en cantidad y calidad suficiente que les permitiera convertirse en productores por cuenta propia. Ante esta situación, a partir de 2001, miles de familias campesinas empezaron a ocupar pacíficamente tierras que reivindicaban como propias.
  • El 9 de diciembre de 2009, 2.500 familias campesinas del Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA) iniciaron un proceso de recuperación de 20 mil hectáreas. Esta situación desencadenó una ola de violencia y represión en todo el Bajo Aguán que se ha visto fuertemente agudizada desde el golpe de estado el 28 de junio de 2009. Los movimientos campesinos de esta zona, que luchan por el acceso a la tierra para ejercer su derecho a alimentarse, se han enfrentado a una situación de permanente hostigamiento y atropello tanto de parte de las fuerzas de seguridad pública como de miembros de empresas de seguridad privada. Entre enero de 2010 y febrero de 2012, han sido registradas 45 muertes en relación con el conflicto por la tierra en el Bajo Aguán.
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