La semilla es un Recurso Estratégico para la Producción y el Desarrollo Nacional
Publicado por CANPO 
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No hay que dejar de tener un sistema de Propiedad Intelectual (...) Este sistema debe ser decidido a partir de políticas públicas en base a los intereses de los usuarios -que son los agricultores-, de los consumidores, de la ciencia y la tecnología nacional y las políticas públicas nacionales. Dr. Aldo Casella,

Principales rasgos de la legislación vigente

  • Ley Vigente en la Argentina 20247 (UPOV 78). Unión Internacional para la Protección de obtenciones vegetales
  • Ley 2183/91
  • Ley 24376/94 – adhesión de la Argentina a la UPOV /78- Cabe destacar que no solo la mayoría de los países del Mercosur se encuadran a esta normativa sino que también rige en la mayor parte del mundo.

En ella queda establecido que:

a) No se lesiona el derecho de propiedad quien reserva y siembra para uso propio, o usa y vende como materia prima y alimento el producto obtenido del cultivo”

b)No se consideran invenciones a los efectos de la ley de patentes, los descubrimientos y toda clase de materia viva preexistente en la naturaleza”

c)Las plantas y los animales no son susceptibles de patentamiento. Tampoco esencialmente biológicos para su reproducción. Solamente es posible patentar “procedimientos” biotecnológicos que conduzcan a la creación de plantas transgénicas. No pueden protegerse vía patentes las variedades vegetales.

d)No se requerirá la autorización del obtentor de una variedad, cuando un agricultor reserve y use para su simiente en su explotación”

Que plantea la reforma de la Ley de Semillas.

las empresas multinacionales pretenden que Argentina modifique su actual Ley de Semillas vigente. Para esto, se vinieron promoviendo una serie de iniciativas gubernamentales en 2002, 2003 y 2007 pero que no han prosperado. Pretenden una profundización de la protección que les garanticen mayor control y seguridad de retorno de sus inversiones.

El cambio de paradigma que deja de lado los derechos del obtentor avanzando en otro basado en un sistema de patentes que fundamenta los sistemas de protección a la propiedad intelectual , ya no inspirados en la idea de premiar al “inventor” sino en la protección del “inversor”[1], lo que está subvirtiendo todos sus presupuestos y quedando zonas grises que avanzan incluso en los derechos sobre lo producido de la semilla.

Las implicancias del pago de regalías extendidas en tanto significa un aumento del precio de las semillas con fuertes implicancias para los pequeños y medianos productores y los consumidores. También impactará en los derechos de los productores agrarios a guardar, conservar, intercambiar y reproducir sus propias semillas. Finalmente, existe una dimensión aún no saldada en la discusión a nivel mundial sobre los dilemas que involucra el hecho de patentar al material vivo de la naturaleza como propiedad privada y, por ende, tener dueño.

En un estudio del Lic. Javier Rodríguez del 2006 se indicó que el único elemento anti monopólico que conservaba el sistema de semillas era la posibilidad de uso de la semilla por el agricultor, que es lo que se quiere hoy eliminar (…) Hay que plantearse si el sistema de regalías- llamado extendida- es realmente una defensa de la Propiedad Intelectual o es una transferencia de renta, que evidentemente lo es. Estas son cuestiones que necesariamente deben discutirse (…)

Desafíos

Mantener la normativa de uso propio. Ante los argumentos que quedarían exceptuados los pequeños productores al pago de regalías. La propuesta debe ser que la excepción se realice sobre los grandes productores (por ejemplo a partir de 500Has) a los cuales se les restringirá el uso propio y deberían pagar regalías.

Potenciar el avance genético y los nuevos desarrollos tecnológicos desde organismos públicos -INTA Balcarce Tomate, moha, Vaca Transgénica (leche maternizada), alfalfa resistente anegamiento, introducción de genes de girasol en soja, etc- y en alianza con el sector privado -Bioceres, Grobocopatel, Quimahuen- en el marco de un sistema de Ciencia y tecnología mixto orientado al desarrollo nacional e integración regional.

Garantizar el libre acceso de los SEMILLEROS MULTIPLICADORES para multiplicar todas las variedades lanzadas al mercado tal como lo garantiza la normativa vigente , (por supuesto con correspondiente pago de regalías a los Obtentores).

Reconocer, recompensar y potenciar el esfuerzo de investigación continuando con el desarrollo y pagándolo en la semilla en el marco de la actual normativa basada en el sistema del obtentor.

La defensa de nuestra soberanía y seguridad alimentaria requiere avanzar con mayor presencia por parte del Estado sobre aquellos actores que ostentan el manejo de las cadenas productivas y aquellas empresas que ejercen el poder dominante potenciando las articulaciones con productores, organizaciones y cooperativas y la amplia red de semilleros y multiplicadores nacionales tanto públicos como privados.

Existe un argumento falso para reformar la actual ley de semillas. Esos argumentos se acompañaron también, en el particular caso argentino , con la afirmación de que la reserva y uso de semilla propia por el agricultor había provocado la formación de un mercado ilegal incontrolable en perjuicio de obtentores y semilleros. Es fácil advertir que la posibilidad de reserva y uso de la semilla no determina necesariamente el desarrollo de un mercado ilegal, pues ello puede ocurrir solamente si en infracción a la ley el agricultor se dedica a comerciarla como material de reproducción en lugar de utilizarla para su propia siembra . Que los agricultores argentinos se hubieran volcado masivamente a esa actividad era insostenible. En cambio era evidente, y conocida, la existencia de organizaciones dedicadas a la producción y comercio no autorizados de semilla , las denominadas “bolsas blancas” , y también se intuía que el desarrollo del mercado ilegal obedecía a diferentes causas . No obstante, en lugar de poner en movimiento los controles públicos y privados previstos por la ley, se continuó haciendo hincapie en relacionar el mercado ilegal con el uso de semilla propia, insistiendo en las reformas que de una u otra manera lo limitaran y, fundamentalmente, viabilizaran la percepción de regalías por la semilla reservada.

[1] Como lo subraya Correa, Carlos María recientemente en “Los genes como invención patentable” en el volumen “ADN 50 años no es nada”,Diaz A.- Golombek, D.(comps.), -Siglo veintiuno editores Argentina, Buenos Aires 2004, pag. 243


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