“CAMPESINOS POSMODERNOS” Agricultura orgánica y regenerativa en parcelas ejidales – una experiencia familiar en Michoacán/ México
por Holger Hieronimi, www.tierramor.org - Resistencia
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Introducción Este ensayo documenta la historia de un proceso personal y familiar. Cuenta de nuestro acercamiento, como familia “neo-rural", al cultivo de maíz, frijol, calabaza, con métodos orgánicos, en campos de cultivo a pequeña escala. Compartimos las experiencias que hicimos durante estos cinco años, estableciendo vínculos de trabajo y colaboración, con una familia campesina en la bioregión donde vivimos. Quizás este relato pueda servir de inspiración para quienes no tienen acceso a una tierra, pero si tienen la inquietud de aprender y hacerse más responsables de la producción de sus alimentos.

INDICE:

Agradecimientos, nota biográfica

I. Antecedentes - ¿De dónde venimos?

A pesar del interés y la supuesta “experiencia” en el ámbito de la agricultura orgánica y horticultura, hay que reconocer que no somos agricultores de nacimiento. Entramos a esto de la “vida holística” motivados por la búsqueda de una vida sencilla en conexión con la tierra. Como típicos egresados de la así llamada “clase media con oportunidades”, recibimos una educación enfocada hacia lo académico-universitario, la que por supuesto no incluyó la oportunidad de conectarse con la agricultura o la producción de alimentos a través de la interacción directa con la tierra.

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II. Permacultura y la “autosuficiencia” con hortalizas de traspatio y bosques comestibles

Muchas propuestas que nos ofrece la permacultura en relación con la producción de alimentos, se enfocan en los espacios productivos de casa y traspatio. Estos pueden ser extremadamente productivos, cuando uno los diseña bien. Históricamente, estos huertos familiares intensamente cultivados, cerca de donde vive la gente, han funcionado como un importante respaldo de la producción alimenticia en tiempos de crisis y escasez

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III. Del traspatio al campo

Al igual que muchos colegas y amigos “permacultores”, comencé mi trayectoria transformando los traspatios en las diferentes casas que rentaba, en jardines, dejando una huella de docenas de espacios productivos en las diferentes aldeas donde me ha tocado vivir y trabajar. Aprendí mucho trabajando a “escala pequeña” ...

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IV. Acercamiento a la realidad campesina (2006 y 2007)

Todo comenzó con la propuesta de apoyar a Don Agapito Ortiz, un veterano campesino-agricultor del pueblo vecino Arocutin, para ayudarle en la cosecha del frijol, en noviembre 2006. Ya que se había quedado sin ayudantes, y con dos hectáreas de cosecha por levantar. (...). En ese tiempo, nos visitaban algunos amigos , así que a la mañana siguiente llegamos con seis personas a la milpa, y en poco tiempo, en un clima de cotorreo bien bonito, todos juntos levantamos la cosecha....

cosecha 2006

V. Desde la (agri)cultura preindustrial hasta la posmodernidad en cincuenta años

Hay mucho por aprender de los campesinos de tercera edad, pues pasaron toda su vida produciendo alimentos. Conocen bien la bioregión, sus parcelas, los patrones climáticos locales. Desde una perspectiva de transición y permacultura, mucho se puede rescatar de su experiencia, para integrarla al diseño de sistemas resilientes y de bajo consumo energético...

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VI. La primera parcela orgánica (2008)

A partir del ciclo agrícola 2008 apoyamos de manera más regular a Don Agapito. Nos propusimos la conversión a agricultura orgánica, de una primera parcela experimental de 0.5 ha. Esta se ubica en el centro de las tierras ejidales llamadas “El Morral”, entre Arocutin y Uricho ...

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VII. Consolidando el proyecto (2009)

En febrero 2009 invitamos a Nacho Simón para impartir un curso de fin de semana sobre agricultura orgánica, dirigido a los ejidatarios de Arocutin y del municipio de Erongaricuaro (...) Llegó el verano. El manejo tradicional en el ejido practica una rotación, y para el siguiente año se siembra un abono verde (ebol, hanamargo, chícharo o haba), para recuperar nutrientes y dejar descansar a los terrenos. Ahora nos tocaba sembrar la milpa en otra parte del ejido, llamado “El Copujo”, ubicado entre Arocutin y Tocuaro, en la orilla del lago (...)

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VIII. Parcela Tierramor, ciclo 2010

...este ciclo agrícola, regresaríamos al “Morral”, y teníamos terrenos mucho más grandes para trabajar. Recolectamos todo el estiércol que producían sus vacas y puercos, había paja entera y molida, consegiomos 100 kg de carbón molido, cenizas de fogón, 200 kg de harina de rocas, mucho material…- Entre febrero y mayo elaboramos aproximadamente 3 metros cúbicos de abono fermentado y mineralizado tipo bocashi, y por lo menos otros 3 o 4 metros cúbicos de composta mineralizada.

2010

IX. Cosecha

Por las heladas de principios de noviembre, teníamos pocas expectativas respecto del volumen de la cosecha. Sin embargo, no hay que olvidarse del principio 3 de la permacultura: “Obtener un rendimiento”. La cosecha de frijol fue bastante austera, más o menos unos 70 kilogramos. (...) El maíz se veía muy bien, nada mas necesitaba “macizar” y secar unas semanas más. El día 31 de diciembre hicimos el primer día de cosecha en la “parcela Tierramor”, ...

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X. La magia de la milpa

(...) trabajar en lo que se ha practicado en tu bioregión durante milenios, nos puede conectar con la tierra, su cultura, la gente con quien vivimos, los vecinos. Nos puede dar una idea de lo corta y pasajera que es nuestra trayectoria en este planeta, comparada con las generaciones anteriores, quienes hicieron esta misma actividad en estos mismos suelos, cientos y miles de años atrás. Estamos trabajando con el fundamento energético de las culturas antiguas de Mesoamérica...
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XI. Evaluación, conclusiones, perspectivas para el futuro

Mientras la historia aquí documentada pueda parecer como curiosa e interesante, mi propósito no es entretener a mis lectores con un cuento romántico acerca de la vida en el campo. Más bien, veo el proceso de convertirnos en “campesinos posmodernos” como una de las actividades que necesitaremos desarrollar cada vez más, para ser ciudadanos responsables, productivos e in(ter)-dependientes...

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Referencias y comentarios
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Agradecimientos –

A mi compañera Marina, y a mis hijos Merlín e Ilan, quienes apoyaron y participaron en esta experiencia; Marina también revisó y corrigió texto y estilo de este documento. Alejandro Etbúl colaboró con sugerencias y retroalimentación para los capítulos I a VI.
A Don Agapito Ortiz y su esposa, por compartir generosamente su gran experiencia, por mostrar tanta apertura para probar algo nuevo, y por compartir parte de sus parcelas para realizar este experimento. A Cecilia Ortiz, y su hijo Hernán, quienes fueron y son un puente importante en este proceso, entre culturas y generaciones, además de ser piezas claves del equipo de trabajo;
A Jairo Restrepo, Sebastiao Pinheiro, Eugenio Gras y Raúl Medina, del COAS. La información que comparten, a través de sus cursos, libros y consultas personales, fueron y siguen siendo fundamentales;
A Nacho Simón, de http://www.gaiaorganicos.com/ en Uruapan, por sus consejos, su apoyo y sus insumos orgánicos;
A todos los visitantes y voluntarios quienes nos apoyaron en el campo, a través de los años; así como también a los asistentes de los cursos de “Fundamentos de la permacultura” entre 2008 y 2010, por ayudarnos a preparar tanto bocashi.

Nota biográfica-

Holger Hieronimi: Diseñador de sistemas ecológicos integrados; facilitador de conferencias, talleres, cursos, seminarios sobre permacultura, vida holística, regeneración ecológica, desde 1997; editor de la página en internet www.tierramor.org; Vive con su familia en una pequeña mini-granja familiar, en Michoacán, México.

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I. Antecedentes - ¿De dónde venimos?

A pesar del interés y la supuesta “experiencia” en el ámbito de la agricultura orgánica y horticultura, hay que reconocer que no somos agricultores de nacimiento. Entramos a esto de la “vida holística” motivados por la búsqueda de una vida sencilla en conexión con la tierra. Como típicos egresados de la así llamada “clase media con oportunidades”(1 ), recibimos una educación enfocada hacia lo académico-universitario, la que por supuesto no incluyó la oportunidad de conectarse con la agricultura o la producción de alimentos a través de la interacción directa con la tierra.

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Viñedo orgánico "Koneberg", propiedad de Peter Mentges, Bullay, Rio Mosella, Alemania

En mi caso personal, este interés comenzó a los 11 años, cuando preparé una pequeña hortaliza con rábanos, lechuga, cebollín y flores, en un terreno baldío detrás de mi casa. Cinco años más tarde, un amigo, quien cultivaba la vid de manera orgánica, muy cerca de mi pueblo natal, me mostró que es posible hacer las cosas de una manera completamente diferente, más en sintonía con los ciclos y pulsos naturales (2). Nació entonces mi pasión por “lo orgánico”, visto como un modo de vida, un sendero a seguir y explorar. También descubrí, que esta vida más “natural” a menudo puede ser dura, implica nadar contra-corriente (agricultores no tienen necesariamente un buen estatus social), se relaciona con trabajo físico, se requiere la disposición de aprender de la naturaleza, también se necesita constancia, paciencia, observación y perseverancia. Es todo un proceso igualmente “orgánico”.

En 1989 tomé la decisión de sumar mis esfuerzos a una ecoaldea emergente que estaba al punto de iniciarse, en las altas montañas del norte de España, muy lejos de la “civilización”(3 ). Por la ubicación tan aislada, la vocación ecologista y nuestra búsqueda de la autosuficiencia, estaba claro que queríamos producir buena parte de nuestra comida allí.

Matavenero, Pueblo Ecológico Europeo, España, en 1992

No tenía ninguna educación previa al respeto, pocas veces había agarrado una pala, trabajado un suelo o vivido con el ritmo de los ciclos naturales. Mi referencia más importante en esos días eran los libros de John Seymour (4 ). Allí leía cosas acerca de un sin número de habilidades de las cuales no tenía ni idea en aquél entonces. Ayudé a mis vecinos, quienes ya estaban un poco más avanzados en el camino de la “autosuficiencia”, a preparar y sembrar algunos campos de trigo y patata, luego preparé una hortaliza. Mis primeros intentos no fueron muy exitosos, en relación con las hortalizas, más bien fueron un rotundo fracaso.

Frustrado por estas primeras experiencias poco productivas, me estaba convenciendo de que quizás la vida en el campo no era algo para mí, que me faltaba el “dedo verde” y cosas semejantes. Fue en aquél entonces, a principios de los años noventa, cuando escuché de permacultura. Quedé impresionado con el mensaje de Mollison, y su recién publicado “Manual de Diseñadores”. Ciertos aspectos resonaban profundamente en mí. Así comencé a practicar la técnica del sheet mulch, a ubicar mis hierbas en espiral, a diseñar mis huertas según el concepto de zonas ysectores.

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II. Permacultura y la “autosuficiencia” con hortalizas de traspatio y bosques comestibles -

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Dos conceptos distintos y complementarios, para la producción orgánica de alimentos, "Huerto biointensivo" (arriba) y "Bosque comenstible" (abajo) - Proyecto Agroecológico "Las Cañadas", 2009

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Muchas propuestas que nos ofrece la permacultura en relación con la producción de alimentos, se enfocan en los espacios productivos de casa y traspatio (5 ). Estos pueden ser extremadamente productivos, cuando uno los diseña bien. Históricamente, estos huertos familiares intensamente cultivados, cerca de donde vive la gente, han funcionado como un importante respaldo de la producción alimenticia en tiempos de crisis y escasez (6 ). Conceptos muy distintos entre sí, desde el “cultivo biointensivo” hasta los “bosques comestibles” (y lo que se ubica en medio de estos dos “extremos” aparentes (7 )), nos ofrecen un amplio espectro de ideas, técnicas y estrategias para avanzar en el diseño de las así llamadas “zonas 1, 2 y 3” (8 ) de nuestro proyecto de permacultura. Pero relativamente poco se habla de la producción de granos y legumbres, o la “agricultura en campos de cultivo”.(9 )

Cuando se discute la “autosuficiencia”, por lo general se piensa en la producción de frutas y hortalizas. Aunque estos ocupan mucho peso y volumen en nuestro almacén, solamente cubren entre 15 a 25% de los nutrientes que necesitamos, principalmente vitaminas y minerales.
¿Qué pasa con proteínas y carbohidratos?
Son elementos básicos, si queremos lograr realmente una autonomía de los sistemas industriales de producción de alimentos. El artículo “El Mito de la Autosuficiencia” de Toby Hemenway (10 ), ilustra muy bien este dilema, que pocas veces se discute, incluso dentro del mismo movimiento orgánico y de permacultura. Respecto a nuestro abasto de proteínas y carbohidratos, dependemos de la insostenible agricultura a gran escala, una actividad que necesita de mucha energía y recursos, es una de las causas directas del cambio climático, contamina suelos y cuerpos de agua, provocando pérdidas de hábitat y biodiversidad (por lo menos mientras se trata de su variante “convencional”).

¿Cómo podemos participar más activamente en la producción orgánica y regenerativa de esta importante gama de alimentos para nuestras familias y comunidades? ¿Qué estrategias pueden funcionar para apoyar a productores y consumidores por igual, asegurando la producción de granos y legumbres, cuando el petróleo barato ya no nos puede subvencionar nuestro gigantesco déficit energético en los sistemas agro-productivos (11 )? ¿Cómo podemos lograr que más consumidores se conviertan en productores? (12 )

Para facilitar este proceso, podemos honrar un recurso poco reconocido en muchas zonas rurales de México y Latinoamérica: El recuerdo cultural de una sociedad preindustrial sostenible, que sigue vivo en muchos campesinos de la tercera edad. Sabemos, que esta cultura está agonizando por las décadas de políticas equivocadas para el campo y el sueño americano del homo consumens estimulado por los medios y corporaciones. Esto y muchos otros factores, han contribuido para que las siguientes generaciones ya no participen en esta actividad, tan importante, de producir alimentos para nuestras familias y comunidades.

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III. Del traspatio al campo

Al igual que muchos colegas y amigos “permacultores”, comencé mi trayectoria transformando los traspatios en las diferentes casas que rentaba, en jardines, dejando una huella de docenas de espacios productivos en las diferentes aldeas donde me ha tocado vivir y trabajar (13 ). Aprendí mucho trabajando a “escala pequeña”-

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"Paisaje Comestible" Granja Tierramor, en septiembre 2010

Iniciamos el proyecto de la granjita familiar en 2003, y durante los primeros dos años nos enfocamos en la construcción, trabajos de tierra (zanjas de infiltración, caminos), mejoramiento de suelos (campos con leguminosas como chícharo y haba, elaboración de compostas), también sembramos muchos árboles (frutales y para producción de leña y madera). Desde verano 2005, estamos desarrollando los sistemas de producción alimenticia. Todavía a escala pequeña, pues los 2500 metros cuadrados de la granjita no dan para pensar en grandes campos de cultivo. Nos inspiramos en la idea de los bosques comestibles (14 ), integrando policultivos perennes en diferentes niveles, que pretenden imitar a un bosque secundario. En algunos espacios utilizamos técnicas del cultivo biointensivo, para la producción de hortalizas en un espacio reducido (previamente fertilizado y trabajado por la gallinas, que manejamos en rotación con las hortalizas). Estamos produciendo una cantidad creciente de frutas, hortalizas, plantas medicinales, fibra y leña (15 ). También hay patos, gallinas…huevo y carne, muy de vez en cuando

Manejando este sistema a través de los años, nos hemos dado cuenta, que todavía necesitamos de maíz, trigo, arroz, frijol, chícharo,… estos son productos generalmente cultivados en campos más amplios, y por ahora no los podemos producir en cantidad suficiente para las personas (y animales) que vivimos aquí. Hemos sembrado y cosechado algunos granos y legumbres, pero estamos lejos de lograr un auto-abasto. Para esto, dependemos de la agricultura en campos de cultivo, entonces hay que resolver esta necesidad de una forma bioregional y regenerativa.


IV. Acercamiento a la realidad campesina (2006 y 2007)

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Campesinos posmodernos, cosechando frijol en la parcela de Don Agapito, en noviembre 2006

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Curso de Agricultura Orgánica con Jairo Restrepo y Sebastiao Pinheiro, Juluchuca, Guerrero, Mayo 2007

Todo comenzó con la propuesta de apoyar a Don Agapito Ortiz, un veterano campesino-agricultor del pueblo vecino Arocutin, para ayudarle en la cosecha del frijol, en noviembre 2006. Ya que se había quedado sin ayudantes, y con dos hectáreas de cosecha por levantar. Sus hij@s estaban en “el norte” y no se conseguían peones. En ese tiempo, nos visitaban algunos amigos (15 ), así que a la mañana siguiente llegamos con seis personas a la milpa, y en poco tiempo, en un clima de cotorreo bien bonito, todos juntos levantamos la cosecha. Don Agapito nos recompensó la chamba con un costal de frijol, que nos mantuvo pensando en sus parcelas durante los próximos meses….

En mayo del 2007, tomé un curso de Agricultura Orgánica con Jairo Restrepo y Sebastiao Pinheiro. Conocí la “Agricultura Orgánica Campesina”(16 ), desarrollada gracias a las investigaciones de estos dos pioneros de una nueva agricultura para la gente. Descubrí en este concepto una poderosa herramienta, con mucho potencial para ayudar a los productores a salirse de la dependencia tramposa de los insumos y la industria, recuperando su autonomía y dignidad, mientras practican una agricultura de bajos insumos, regenerativa y realmente productiva. Está bien documentado en el libro “El ABC de la Agricultura Orgánica”(17 ), obra que incluye docenas de recetas para la elaboración de fertilizantes, caldos, fermentos, y otros remedios orgánicos, elaborados con materiales accesibles a cualquier campesino. Estos “insumos” (David Holmgren los llamaba “biocatalizadores”) restauran la fertilidad, fortalecen las plantas, combaten plagas, estimulan la biología del suelo, siembran mas prosperidad, y regeneran la vida...- Los libros y cursos con Jairo Restrepo y Sebastiao Pinheiro fueron una gran inspiración y me ayudaron a que “perdiera el miedo” ante los “grandes” campos de cultivo.

Este mismo año 2007 participamos nuevamente en la cosecha con Don Agapito. Se había perdido casi la totalidad de frijol a raíz de una helada temprana y quedaba el maíz por levantar. Al finalizar los trabajos, acordamos colaborar más en el próximo ciclo agrícola.


V. Desde la (agri)cultura preindustrial hasta la pos-modernidad en cincuenta años

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Elaboración de abono fermentado tipo "bocashi", durante el curso "Fundamentos de la permacultura", abril 2009

Desde 2008, una visita a la casa y traspatio de Don Agapito y su familia, es habitual en los cursos de permacultura que organizamos. Hacemos prácticas de elaboración de abonos orgánicos y fermentos, para sus campos de cultivo.

Hay mucho por aprender de los campesinos de tercera edad, pues pasaron toda su vida produciendo alimentos. Conocen bien la bioregión, sus parcelas, los patrones climáticos locales (19 ). Desde una perspectiva de transición y permacultura, mucho se puede rescatar de su experiencia, para integrarla al diseño de sistemas resilientes y de bajo consumo energético. Me refiero también a todo lo relacionado con las habilidades que pueden ser útiles en un mundo con menos energía y recursos, como por ejemplo trabajar con azadón o machete (sin romperse la espalda), cómo “sacrificar” y preparar una gallina, cómo guardar el maíz y frijol, o cómo seleccionar las mejores semillas para el próximo ciclo, por ejemplo.

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Don Agapito Ortiz y su esposa, durante el curso "Fundamentos de la Permacultura" en Mayo 2008

También hay cosas que podemos aportar, como esto de los biofertilizantes y abonos agroecológicos, y especialmente nuestra mano de obra. Hay mucho que aprender. Se recomienda actuar con humildad, algo que la mayoría de los campesinos nos muestran todo el tiempo… ¿Será, que esta actitud se fomenta al trabajar tanto con la tierra, cuya capa fértil, el humus, es la más importante para el crecimiento orgánico de las plantas? Fue Jairo Restrepo quien mencionó, en uno de sus cursos, el origen común de las palabras humus,humano y humildad.

Don Agapito tiene ya más de 80 años, su historia es un buen ejemplo de cómo ha cambiado la vida en el campo de México. Aprendió de su papa el cultivo del maíz, frijol, calabaza, avena, trigo, y mucho más, cuando desde temprana edad tenía que incorporarse a los trabajos del campo. A los doce años de edad, aprendió a trabajar con “la yunta”, con la cual labrara sus campos durante más de medio siglo. Aprendió desde niño cómo funcionaba la agricultura “preindustrial”, y es una referencia directa para aprender de la vida sencilla, dura a veces, no necesariamente caracterizada por una abundancia material.

Don Agapito y su esposa fueron testigos directos de las transformaciones que sucedieron en nuestra bioregión, como en todo el mundo, durante las últimas décadas.

maiz criollo
Maiz criollo

En relación con la agricultura, la “revolución verde” marcó cambios profundos en la vida del campesino, a partir de los años sesenta; con la promoción masiva de los “paquetes tecnológicos”, fertilizantes sintéticos, semillas mejoradas, agroquímicos y tractores, los productores fueron hechos dependientes de un sistema de insumos, los cuales había que comprar a las corporaciones. Por supuesto, al principio impresionaba mucho todo esto. Y parecía funcionar. Las milpas se veían grandes, la producción se disparó, durante unos pocos años. Después comenzaron a aparecer extrañas plagas, para las que había que aplicar fuertes venenos, ofrecidos por las mismas corporaciones que nos venden los demás “polvitos”. Cambió la ecología del lago, por tanto lavado de nutrientes y venenos durante las lluvias del verano. Los quelites estaban desapareciendo de las milpas (y entonces de la alimentación de la gente) por la aplicación de los herbicidas…. A través de los años, se podía observar cómo se incrementaba la cantidad de fertilizante que se tenía que aplicar, para que el cultivo se diera bien.

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Limón real en el traspatio/ "bosque comestible" de Don Agapito Ortiz

La entrada en vigor del TLC, a partir del 1994, fue el “remate” que se dio a los pequeños agricultores “de subsistencia” en México. Se quitaron los apoyos para el campo, junto con la “liberalización” de los mercados (y precios), lo cual provocó que el pequeño productor se tuviera que enfrentar a la competencia de las grandes corporaciones. El maíz importando (y transgénico) de EEUU, producto de una agricultura industrial a gran escala (y subvencionada por el gobierno estadounidense). El precio de venta del maíz se desplomó, llegó incluso a ser menos que la inversión necesaria para los insumos, que tenía que hacer el productor, si quería seguir con los paquetes tecnológicos que le recomendaban los “ingenieros”. Es interesante observar, como paralelamente se incrementó la migración masiva hacia las grandes ciudades y a los Estados Unidos.

Desde hace algunos años, Don Agapito es entusiasta de una agricultura sin agroquímicos. Cuida su maíz criollo, y ha ganado premios en las ferias de maíz en Pátzcuaro y Morelia. Dice frecuentemente: “Antes nuestras tierras estaban dando cosechas abundantes. Luego aplicamos los químicos y las quemamos. Ahora hay que reparar el daño”. Los ecosistemas y los campos ya no están en el mismo estado que hace cincuenta años. Los suelos están gastados por tanta aplicación de fertilizantes, agroquímicos y maquinaria agresiva, el lago se retiró, y los patrones del tiempo están cambiando. Hay que trabajar duro, e “invertir” en la fertilidad de los suelos, para crear capital natural para las generaciones futuras…

El terreno que rodea su casa, de aproximadamente 1000 metros cuadrados, es un autentico bosque comestible, un hermoso caos productivo, con durazno, manzano, limón, níspero, chayote, chile, jitomate, romero, borraja, cilantro, toronjil, alfalfa, acelga….para nombrar solamente algunas de las especies presentes. Siempre hay algo para comer y cosechar. También tiene algunas vacas y una puerca, gallinas, conejos (¡Mucho estiércol para hacer abonos!). Además trabaja, junto con su familia, las más de seis hectáreas de terrenos ejidales que tiene bajo su responsabilidad.

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VI - La primera parcela orgánica (2008)

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Julio/ Agosto 2008 - arriba: Don Agapito Ortiz frente a la parcela orgánica/ abajo: trabajando con caballos.

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A partir del ciclo agrícola 2008 apoyamos de manera más regular a Don Agapito. Nos propusimos la conversión a la agricultura orgánica de una primera parcela experimental de 0.5 ha. Esta se ubica en el centro de las tierras ejidales llamadas “El Morral”, entre Arocutin y Uricho.

Sembramos maíz, frijol y calabaza en Junio, después de elaborar y aplicar más de 2 metros cúbicos de composta fermentada tipo bocashi. En Juliose aplicó más abono, en seguida se realizó la escarda con apoyo de un vecino, quien todavía manejaba la yunta de caballo. En agosto y septiembre se aplicó tres veces caldo sulfo-calcico con abono foliar “Súper-Magro”, y en dos ocasiones aplicamos Bea-Met, un coctel de hongos benéficos para el combate de algunos bichos, elaborado por nuestro amigo Nacho Simón,
de Gaia Orgánicos en Uruapan (20 ). Nos tocó el duro trabajo de chaponear y controlar malezas con machetes. Hoy, esto generalmente se realiza a través de la aplicación de herbicidas. En parte, esta dependencia a los herbicidas fue generada por el abandono del campo y la falta de mano de obra. Antes, dice Don Agapito, había toda una familia que apoyaba en el campo. En noviembre llegó el momento de la cosecha, que fue abundante. Cosechamos casi una tonelada de frijol, solamente de la parcela orgánica. A principios de enero cosechamos el maíz, también muy bueno en calidad y cantidad, al igual que la producción de calabaza y haba, que habíamos sembrado en la orilla del lago.

Resumiendo esta primera etapa de experiencias relacionados con agricultura orgánica campesina en tierras ejidales, podemos confirmar que los resultados del ciclo 2008 fueron muy satisfactorios, y nos motivaron para seguir en este camino.


CursoAO
Curso de Agricultura Orgánica con Nacho Simón dehttp://www.gaiaorganicos.com/, febrero 2009
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Don Agapito enseñandonos el manejo del arado - con Alejandro Etbul y Holger (Julio 2009)
Arado Yeomans
Darren Doherty estrenando el primer arado Yeomans en México, en un campo de agave azul (El Arenal, Jalisco, Oct. 2009)
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Don Agapito, al finalizar la cosecha de maíz, (enero 2010)

VII. Consolidando el proyecto (2009)

En febrero 2009 invitamos a Nacho Simón para impartir un curso de fin de semana sobre agricultura orgánica, dirigido a los ejidatarios de Arocutin y del municipio de Erongaricuaro. Lamentablemente este coincidió con una boda en el pueblo, y relativamente pocos productores asistieron. Sin embargo nos sirvió para conocer más a fondo la elaboración de los abonos, biofertilizantes y caldos minerales, y para fortalecer nuestra confianza en que vamos por buen camino.

Llegó el verano. El manejo tradicional en el ejido practica una rotación, y para el siguiente año se siembra un abono verde (ebol, hanamargo, chícharo o haba), para recuperar nutrientes y dejar descansar a los terrenos. Ahora nos tocaba sembrar la milpa en otra parte del ejido, llamado “El Copujo”, ubicado entre Arocutin y Tocuaro, en la orilla del lago. Estas parcelas parecían algo más gastadas, con una diferente estructura del suelo. También se trataba de dos tramos relativamente delgados, cuyos vecinos lamentablemente estaban aplicando todo tipo de agroquímicos….

Solo habíamos preparado dos metros cúbicos de composta. La mitad se aplicó en la siembra, y la otra mitad, un mes después, con la escarda, la cual este año la hicimos nosotros, con ayuda de una yegua que tenía Don Agapito en aquél entonces. Así me tocó por primera vez en mi vida, trabajar con un arado de tracción animal.

En verano de 2009 estuvimos viajando mucho, impartiendo cuatro cursos de “Fundamentos/ Diseño de Permacultura”, asesorías y talleres en varios estados. No pudimos participar tanto en las milpas, como nos hubiera gustado. Hernán y Omar, nietos de Don Agapito, apoyaron mucho para mantener los campos y las malezas bajo control sin aplicar herbicida alguno. Se sembró poco frijol y mucha calabaza, se aplicó al maíz dos veces caldo sulfo-cacico y súper-magro de manera foliar. Un brote de algún insecto, que detectamos demasiado tarde, diezmó aun más el poco frijol que había (me hubiera gustado aplicarle “BeaMet” a tiempo).

La cosecha de maíz fue buena, como también la de calabaza.

Evaluando el ciclo 2009, podemos decir, que fue un buen año, no tan excelente como el 2008, pero los errores y dificultades nos sirvieron para profundizar y refinar nuestras prácticas - Todavía me faltaba interiorizar mejor dos aspectos de la agricultura regenerativa: la importancia de la (re)mineralización y el rol de la microbiología.

En octubre 2009, tuve la extraordinaria oportunidad de asistir a un curso con Eugenio Gras y Darren Doherty, presenciando al estreno del primer arado “Yeomans” en Latinoamérica, e introduciéndome a toda una nueva dimensión en el manejo de los agro-ecosistemas: la así llamada “agricultura de carbono” (en inglés carbon farming - 21 ), o agricultura regenerativa. Combina diversos conceptos como Manejo Holístico(22 ), diseño hidrológico “Keyline”, agricultura orgánica, y permacultura. En este borde diverso y fértil se aglutinan actualmente algunas de las propuestas más interesantes y avanzadas para la regeneración de las tierras, que pueden ponerse en práctica incluso a escalas muy grandes.

Como dice Jairo Restrepo: “Esto es todo un pastel, hay que comérselo pieza por pieza…poco a poco…”

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bocashi
Práctica de elaboración de abono fermentado tipo "bocashi", durante el curso "Fundamentos de la permacultura" en abril 2010
siembra
La primera parcela orgánica, a la hora de la siembra, en junio 2010
escarda
Aplicación de abono orgánico (composta mineralizada), y su incorporación a través de una pasada con el arado de caballo, julio 2010
hh
Holger reacomoda la tierra alrededor de las matas de maíz y frihol, después de la pasada con el caballo, julio 2010
sulfocalcico

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